El martes, Salvador Boix, apoderado de José Tomás concedía una entrevista digital a través del diario “El País”, con ocasión de la publicación de su libro “Toros sí”. De varias preguntas que le hice, me pasaron quizá la más interesante:
Salvador, le tengo por hombre inteligente y apasionado como yo y me voy a poner serio. ¿No cree usted que las figuras, y Tomás es la más grande hoy -en mi opinión modesta-, tienen mucha responsabilidad en la desaparición de castas y encastes maravillosos? ¿No es esto otra forma de acabar con los toros? o sinceramente, ¿cree que lo de Vázquez, Miura, etcétrea o el mismo encaste Santa Coloma ya no tienen salvación y no sirven a la tauromaquia?
Complejo asunto… el toreo de hoy se debe a una estética que se debe a la emoción, que se debe a las secuencias estéticas largas. Para ello, la bravura debe incorporar caracteres que no están al alcance de todos los encastes, lamentablemente. La desaparición de algunos como los que cita me apenan, en cierta medida. Lo importante es encontrar el equilibrio entre casta (empuje, acometividad) y nobleza (fijeza, largura, mobilidad). No debemos caer en nombres, sino en comportamientos. El toro que obliga solo a defenderse al torero, no permite discurso estético de profundidad. Y además es manso. Las llamadas corridas duras, demasiadas veces son corridas mansas. Es bonito y apasionante el tema pero…










