Númenes en la dehesa

 Año 2013. Mañana ruda de diciembre en el Sur de España. Un “tulio”, castaño, retinto, con ojos de perdiz, trota por la pradera en dirección al Norte. Se ha escapado de la cerca, tiene cinco años y pesa 530 kilogramos y sus cuernos relucen astifinos zanjando la niebla hasta disiparla a su alrededor.

 

Lleva sangre Murube, quizá la mejor que ha dado este encaste, actualmente amoruchado y que ha quedado para correr detrás de los caballos de rejoneo, y de Pedrajas, la linea más fiera de ascendencia Parladé. Aligera el paso, el sol va rompiendo, aliviando la mañana.

 

Ayer, en otra ruda mañana, el Congreso de los Diputados aprobó la nueva Ley de Derechos de los Animales, en cuya virtud la fiesta de los toros ha quedado prohíbida aboliendo con ello una de las más robustas tradiciones mediterráneas, plena de simbolismo, belleza, sangre y desgarro, en el que los aficionados a través del maestro, matamos repetidamente nuestro amor atávico. Y nosotros, esos aficionados, que gracias al toro, tótem potente, alcanzamos la única forma de religiosidad de la que somos capaces, postmodernos y descreídos, nos vemos así, huérfanos de transcendencia.

 

Corre hacia el Norte, buscando Francia. Allá, en las poblaciones del Sur, es donde permanece la esencia ibérica, allá es en él único lugar donde podrá encontrar una muerte acorde a su naturaleza sobrenatural, tan poderosa y tan trágicamente bella. Allá alcanzará su fin contra un oficiante vestido de mujer en un ritual mitológico, como se corresponde con su condición, como es de ley con los de su casta. Allá un toro no puede morir en un matadero, por la infame maza de un empleado o con una indiferente descarga eléctrica administrada en una cadena de matanzas. Un toro es otra cosa.

 

 

(Texto inspirado en un artículo de Vargas Llosa.)

 

(Créanme los antitaurinos, los aficionados a la fiesta amamos al toro, y nos duele más que a nadie una mala faena y esas muertes tremebundas llenas de pinchazos y descabellos.)

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4 pensamientos en “Númenes en la dehesa

  1. con la cabeza gacha te digo que no hay númenes. Solo hay numen, nada más….

    Y a los antitaurinos, ya saben… A Parla.
    Hace tiempo que deje de discutir sobre esta cuestión. En este aspecto soy bastante estalinista; al que no le guste le hago la autocritica.

  2. Se acabará, y yo estaré allí para verlo.
    No pienso encadenarme a ningún Ministerio cuando eso ocurra.
    Nunca he tenido argumentos para defender mi afición.
    Saludos.

  3. einnn??? . No lo capto, vetton, excepto lo de Parla, claro.

    Tú, Proculeyano, tienes parte de culpa de mi afición, aunque de toreo no entienda ni la cuarta parte que tú. Cochina envidia.

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