Apuntes dispersos sobre Libertad

La “Fábula de los Trogloditas” nos es narrada por Montesquieu en sus “Cartas Persas”. En una ignota región de Arabia, Usbek el persa descubre al pueblo de los trogloditas. Eran feos y despiadados y no conocían la equidad ni la justicia. Gobernábales un monarca extranjero que al intentar corregir el carácter de su pueblo fue brutalmente asesinado. Una vez eliminada la monarquía, los trogloditas eligieron a una especie de gobierno aristocrático al que al poco degollaron. Tras esto, unánimemente determinan vivir en anarquía. “No obedecer a nadie y no cuidar cada uno más que de sus propios intereses sin preocuparse de los ajenos”. El caos y la inseguridad se adueñan de la tribu, los comportamientos son atroces, y tras dos brutales epidemias quedan terriblemente diezmados por no querer pagar a médicos forasteros, quedando solo una pareja de hombres buenos y sus familias, que vivían retirados de sus paisanos. Adelantándose a Darwin, Montesquieu nos cuenta como los hombres buenos, tuvieron hijos buenos, que a su vez engendraron nietos buenos y así en unas cuantas generaciones la vieja tribu de rufianes se había convertido en una tribu de hombres virtuosos.

En este estado de cosas, con la humanidad y la justicia guiando a los trogloditas, floreció un pueblo pleno de felicidad, de bienestar y de virtud. Tanto esplendor destacó fuera de sus fronteras, y pronto atrajo la codicia de enemigos exteriores, pero el pueblo Troglodita se defendió con gran coraje sosteniendo la causa común, todos estaban dispuestos a morir por defender su forma de vida.

Empero después de las victorias, y como mucho había crecido la población, creyeron necesario nombrar un rey, y confiaron tal empresa a un respetado anciano. El anciano les habló así:

Me dais la corona, y si os empeñáis en ello fuerza será que la admita; sabed, no obstante, que moriré del pesar de haber visto, cuando nací, libres a los trogloditas, y de verlos hoy súbditos”. “¡Oh día desventurado!, ¿por qué he vivido yo tanto?” “Bien veo, trogloditas, que ya empieza a seros pesada vuestra virtud. En la situación en que os halláis, no teniendo cabeza, preciso es que aún a vuestro pesar seáis virtuosos; pues sin eso no podríais subsistir y caeríais en las desdichas de vuestros antepasados. Pero se os hace muy duro este yugo, y más bien queréis sujetaros a un príncipe, y obedecer sus leyes, menos rígidas que vuestras costumbres, sabiendo que entonces podréis satisfacer vuestra ambición, granjear riquezas y dormiros en delicados deleites; y que no necesitaréis de la virtud con tal que no cometáis delitos horrorosos

Querían los Trogloditas con ello liberarse del peso de la Libertad? Veían los Trogloditas las futuras normas del monarca mucho más llevaderas que sus estrictas normas morales de virtud, repletas de responsabilidad?

Traigo aquí otra cita de Montesquieu a modo de ilustración: “Cuando Sila quiso devolver la libertad a Roma, ésta ya no pudo recibirla porque no le quedaba más que un débil resto de virtud; y como cada vez tenía menos, en lugar de despertar después de César, Tiberio, Cayo, Claudio, Nerón o Domiciano, se fue haciendo cada día más esclava: todos los golpes cayeron sobre los tiranos, ninguno sobre la tiranía.”

Y tras esta amable introducción, a lo que quería llegar es a si el Liberalismo implica una concepción irenista del ser Humano, de lo que a veces se le ha acusado, al estilo de Rousseau y su buen salvaje, o si puede partir de una concepción hobessiana del ser humano, dicho esto como visión estereotipada del hombre, pues yo personalmente creo que hay hombre buenos y hay hombres malos, y después estamos los que somos buenos, malos y regulares según el día de la semana.

Hayek, dejó escrito: “El principal mérito del individualismo es que es un sistema bajo el cual los hombres malvados pueden hacer menos daño. Es un sistema social que no depende para su funcionamiento de que encontremos hombres buenos que lo dirijan, o de que todos los hombres devengan más buenos de lo que son ahora, sino que toma al hombre en su variedad y complejidad dada…”.

No se propone el liberalismo crear un Hombre Nuevo como las utopías socialistas, sino que parte de lo existente, y a partir de lo que hay, sea bueno o sea malo, la libertad siempre es lo más deseable. Desde una corriente de pensamiento como la occidental, sustentada por tres columnas, la filosofía griega, el derecho romano y el judaísmo-cristianismo, el individuo es el eje, tal y como Isaiah Berlin con su genial sencillez explicaba “… manipular a los hombres y lanzarles hacia fines que el reformador social ve, pero que puede que ellos no vean, es negar su esencia humana, tratarlos como objetos sin voluntad propia y, por lo tanto, degradarlos

Es sin duda lo deseable que esa libertad se ejerciera con responsabilidad y virtud, en una república cuasi-moral, pero, como sabemos, no siempre es así, siendo por tanto el Gobierno un mal necesario “para reprimir las manifestaciones más groseras del pecado”, en palabras de Juan Calvino. Obviando la simpleza de la frase y su connotación religiosa es perfectamente entendible el sentido. Necesario.

Y hasta aquí, que hoy es sábado y tengo cena.

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2 pensamientos en “Apuntes dispersos sobre Libertad

  1. Hayek dijo una parida, como cualquier otro…..Llegado al extremo el hp de hitler era un individualista y se comió al sistema. Y Hayek es un cancer.

    Al liberalismo le fascina el anarquismo. Que se le va hacer. Son así.

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