VI.h).- Cruces con la Casta Vistahermosa (Y final)

Toro de Monteviejo.- http://www.victorinomartin.com/

En esta categoría final del R.D. 60/2001 entran un poco los encastes más inclasificables, el cajón de sastre, por provenir de distintos cruces entre castas, principalmente la vazqueña y vistahermosa. Con este post acabamos esta serie dedicada al toro bravo y a sus encastes y procedencias, esperemos que todas se mantengan en el futuro pues sería penoso dejarnos malograr una sola de ellas. Las exigencias comerciales hacen que los ganaderos de ramas minoritarias tengan que introducir sangre domecq en sus toros siguiendo los requerimientos de los taurinos, es hora de que los aficionados vayamos exigiendo, aunque no nos hagan ni caso, la presencia de todos estos encastes en las ferias, aunque muchos de ellos se encuentren muy descastados, y sea muy díficil refrescarlos debido a la exigüidad de la linea genética en cuestión, pero si el aficionado no es receptivo a estos toros es imposible que los demás lo sean.

En fin, los encastes incluídos en este apartado son:

– Encaste Hidalgo Barquero.

– Encaste Vega-Villar.

– Encaste Villamarta.

1.- ENCASTE HIDALGO BARQUERO

Es el fundador el clérigo sevillano Diego Hidalgo Barquero, que en 1825 habíendose hecho con una ganadería de reses procedentes del Conde de Vistahermosa, las cruza con machos traídos directamente de lo de Vazquez. La ganadería paso por distintas manos obtuviendo cierta importancia con el Marques de Guadalest que la mantuvo hasta 1933. Con la guerra civil se perdió casi todo, solamente una rama que había vendido el canónigo y que fué a parar a José Benitez Cubero es la que mantuvo el encaste. Con Benitez Cubero, que la conserva todavía, ha logrado cierto realce, y es frecuente verla en festejos de rejoneo, corridas en las que se ha especializado en los últimos años. También lo de Lora Sangrán.

Son toros donde se aprecia su origen de ambas castas, aunque lo de Vistahermosa es más abundante pues se comporta de forma absorvente con lo de vazquez, son grandes, de bastante peso, con pecho ancho y costillares largos. La cabeza es voluminosa, carifoscos, con encornaduras considerables y veletas, muy gruesas en su base. Las capas suelen ser negras y berrendas, en negro más frecuentes, pero también en castaño y colorado.

En la lidia no son muy encastados, destacan por su nobleza y suavidad en la faena de la muleta, casi dulzura, son muy despaciosos en la embestida.

Toro hidalgo-barquero:

2.- ENCASTE VEGA-VILLAR

Bueno, pues llegamos a los famosos y bonitos “patas blancas“. El encaste Vega-Villar procede de la ganadería creada en 1910 por José Vega que, puestos a realizar experimentos, cruza vacas de Veragua (Casta Vazqueña) y un semental de Santa Coloma. Casi sin ver el “engendro” que había creado se desprende de la ganadería y es adquirida por los hermanos Villar (Victorino y Francisco). Estos trabajan con el “engendro” y fijan definitivamente el encaste consiguiendo uno de los animales más bellos de la cabaña brava y abriendo las puerta de las principales plazas de toros. Lo de Victorino Villar acaba en 1939 en la familia Galache, dando lugar a una de las dos ramas del encaste, la rama de Galache. La porción correspondiente a Francisco Villar pasa en 1925 a Arturo Sánchez Cobaleda, constituyendo la rama de Cobaleda. Las familias Galache y Cobaleda han sido los principales nombres ligados desde hace muchos años a los “patasblancas”. Hoy en día lo de Cobaleda lo tienen casi todo en la ganadería “Barcial“, de la que vendieron parte a Victorino Martín para crear su ganadería Monteviejo, quien también ha adquirido gran parte a Galache (junto con lo que tenían de “urcola”) intentando refrescar la sangre de los patas blancas. Al viejo y sabio Victorino nos encomendamos.

Se trata de un toro espectacular con sus pelajes berrendos, en negro, en castaño, algo menos en colorado, no hay una capa que sea de un solo color, los accidentales son abundantísimos y casi imposibles de enumerar, creo que no hay un toro igual de capa a otro, antiguamente no era necesario ni herrarlos. De tamaño son recogidos, de poca alzada, de los encastes “pequeños”, bajos de agujas, aunque cornalones y astifinos. La cabeza es chata y el pecho ancho y el tronco tipícamente corto y ancho. En general son más finos y pequeños que lo vazqueño (pero siendo también más pequeños son más bastos y cornalones que los “santa coloma”), tienen muy buen trapío y son muy armónicos.

No obstante, los ejemplares derivados de la rama de Cobaleda son más desarrollados de esqueleto y de encornaduras y un poco más bastos de tipo, los procedentes de la rama de Galache presentan menor tamaño y peso, son más finos de esqueleto y, generalmente más recogidos de encornaduras, aunque igualmente astifinos.

Entre los años 40 y 60 fueron unos toros muy populares y programados por todas las grandes ferias, pero a partir de ahí y sobre todo debido a su tamaño reducido y falta de fuerza vienen atravesando un periodo complicado. Si a esto añadimos lo facil que resulta para aficionados poco lúcidos desacreditar a estos toros cuando salen descastados llamándoles “vacas lecheras”, entenderemos lo díficil que es recuperar este encaste. Los procedentes de la rama de Galache suelen resultar más suaves y están dotados de una gran calidad en las embestidas,  mientras que los oriundos de Cobaleda son generalmente más duros y plantean mayores complicaciones a los toreros.

Un patas blancas:

 

3.- ENCASTE VILLAMARTA

Murube, Parladé, Santa Coloma, Urcola, algo de Vazqueña, es díficil encontrar una linea que no haya participado en la formación de este encaste. Lo sorprendente es que quedara fijado. Lo creo Alvaro Dávila, marqués de Villamarta, que fué adquiriendo lotes de distintas procedencias desde 1914 en que crea su ganadería. A la muerte del marqués la ganadería y el encaste se disgregan quedando lo fundamental en manos de Carlos Núñez (que lo cruza con Parladé para crear su encaste) y sobre todo de Salvador Guardiola, que lo mantiene desde entonces con bastante pureza y éxito, siendo las principales ganaderías de villamartas de esta familia: Herederos de Guardiola Domínguez y Herederos de Salvador Guardiola Fantoni.

Se trata de toros hondos, largos, de alzada considerable, papada manifiesta y frecuente encurvamiento dorsolumbar (ensillados). La cabeza es alargada y estrecha, presenta buen desarrollo de defensas, a veces cornalones pero siempre son finos desde su base y acaban en agudos pitones. Predominan las pintas negras, aunque a veces se dan tostados, castaños y cárdenos. Suelen tener accidentales en blanco.

En la lidia hay de todo dado su varipinto origen, han sido calificados como animales encastados pero nobles, con fijeza y prontitud, capaces de ayudar al triunfo de los toreros dotados de mejor técnica, pero complicados por su excesivo genio. Pero no hay regla general con este encaste, unas ganaderías son más suaves, y otras como las de Guardiola más encastadas.

 Foto de un “guardiola”:

*** La foto del encabezamiento es de un patas blancas de Victorino. (Monteviejo).

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