Apuntes dispersos sobre Progreso

La superstición del progreso es el veneno que corroe nuestro tiempo“.- Simone Weil.

Henry D. Thoreau, en su ensayo “Una vida sin principios” narra el caso del teniente Herndorn, que enviado por el gobierno de EEUU en 1851 a explorar el Amazonas, según parece para extender el área de esclavitud, reportó el siguiente informe: ” Hace falta allí una población laboriosa y activa que conozca las comodidades de la vida y que tenga necesidades artificiales que le induzcan a extraer del país sus múltiples recursos”.

Marshall Sahlins, antropólogo norteamericano, afirma que las sociedades primitivas vivían en una opulencia relativa puesto que poseían todo lo que podían necesitar. La pobreza en que, según nuestros parámetros, viven este tipo de sociedades no es tal, puesto que la escasez de pertenencias es lo que les permite su modo de vida nómada. Las sociedades primitivas que estudió gozaban de mucho tiempo libre, empleando una media de tres horas al día en sus tareas de subsistencia, como la caza o la recolección, dedicando el resto de su tiempo a dormir o a actividades de ocio. “Se dice que de un tercio a la mitad de la humanidad se acuesta todos los días con hambre. En la antigua Edad de Piedra la proporción debe de haber sido mucho menor. Ésta, en la que vivimos, es la era de un hambre sin precedentes. Ahora, en la época del más grande poder tecnológico, el hambre es una institución”.

Hoy en día la idea-fuerza de “progreso” es una de las más utilizadas y a la vez más vacías semánticamente de nuestra época. Cómo dice Azúa: “El sueño del progreso ya es sólo un titular de periódico, una frase de publicitario, la infame retórica de los profesionales de la política que conocen la imparable degradación porque llevan años viniendo a esta playa, pero que son impotentes para detener la barbarie. O quizá sus mejores cómplices. Así que cuando oiga usted la palabra “progreso” abróchese la chaqueta y agarre fuerte el billetero.”

De cualquier modo sí podemos, con Benoist y otros, establecer varias ideas-clave dentro del concepto de “progreso:

1) un concepto lineal del tiempo y la idea de que la historia tiene un sentido, orientado hacia el futuro. Una vision finalistica

2) la idea de la unidad fundamental de la humanidad, como un todo destinado a evolucionar en la misma dirección, preferentemente a la manera occidental, que se estima en general superior a las demás.

3) la idea que el mundo puede y debe ser transformado, lo que implica que el hombre se afirma como amo soberano de la naturaleza,  que la razón y el conocimiento científico son los pilares fundamentales de la humanidad, y la aceptación del crecimiento económico como valor intrínseco.

En palabras de Condorcet: “la masa total del género humano se dirige siempre a una perfección mayor”. No deja de aterrar esta visión desde un punto de vista individual, como dice John Gray quien ose poner en entredicho la idea de progreso será acusado enseguida de abogar por un retorno a la Edad de las Tinieblas, aunque sea un hecho que los mayores asesinatos en masa de la historia fueron perpetrados por regímenes progresistas. Muchos tiranos anteriores asesinaron también a gran escala, pero ni mucho menos como los de épocas recientes, el rasgo característico del moderno asesinato en masa no es su escala, sino el hecho de que se cometiera con el fin de elevar la condición humana.

En definitiva, quiero decir que así como en ciencia, y según mi opinión, el progreso es un hecho, a pesar de autores tan brillantes y queridos para mí como López Tobajas*; en ética y en política, es una superstición. Por mucho que los autores posmodernos pongan en cuestión el progreso científico, éste es innegablemente real. Lo ilusorio es creer que puede lograr una modificación fundamental de la condición humana. ¿Es progreso si un caníbal utiliza un cuchillo y una bifurcación? se preguntaba Stanislaw Lem.

Lo penoso es que hoy en día nadie considera necesario precisar en que se progresa realmente, pues para juzgar el progreso no basta conocer lo que nos da, hay  que conocer también lo que nos quita*, todo progreso es parcial y no hay progreso gratuito, en palabras de Mario Bunge. En USA, en plena campaña presidencial de 2000, dos profesores de ciencias políticas se preguntaban por qué los norteamericanos no eran felices a pesar de disfrutar de una prosperidad sin precedentes. La opulencia, gran devoradora de tiempo y energía consagra a los hombres a una existencia mediocre, continuamos agobiados por la escasez y la penuria en medio de la abundancia, y carecemos de las ilusiones religiosas o políticas de nuestros ancestros, como advierte Pascal Bruckner, o Francis Fukuyama al hablar de la “naturaleza humana” como límite, si lo rebasamos seremos ya otra cosa. “En ese punto, habremos concluido definitivamente la historia humana porque habremos abolido los seres humanos como tales. Y entonces comenzará una nueva historia poshumana.

Me gustaría acabar este pequeño desbarre recordando a Tyler, protagonista del “Club de la Lucha”:

En el mundo que imagino se cazarán alces en los bosques húmedos de los cañones que rodearán las ruinas del “Rockefeller Center”. Se llevarán ropas de cuero que durarán toda la vida. Se trepará por lianas tan gruesas como mi muñeca que envolverán la torre “Sears”. Y cuando se mire hacia abajo, se verán pequeñas figuras humanas machacando maíz y secando tiras de carne de venado en el asfalto de alguna gigantesca autopista abandonada

* En parte este artículo embarullado está inspirado en la lectura del magnífico “Manifiesto contra el Progreso” de López Tobajas. Un libro del que discrepo en casi todo pero que es una auténtica delicia.

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6 pensamientos en “Apuntes dispersos sobre Progreso

  1. El progreso es, en efecto, una especie de gigantesca sugestión colectiva.
    R. Guénon, entre otros, ya desmanteloóesa “fijación” (en sentido patológico) moderna hasta sus cimientos. Así como la misma idea del “evolucionismo”, de la “civilización”, la”Ciencia” (escrita con mayúsculas por sus acérrimos defensores), la “democracia”, etcétera. El progreso sólo puede ser referido al mundo moderno como tal (un progreso más que nada material con su correlativa contraparte productiva y pseudo-“higiénista”). Existe una especie de “ruptura de nivel” entre los mundos, digámoslo así, no-modernos (que no han de confundirse con los “salvajes” o con culturas crepusculares o en vías de extinción, precisamente como aquellas practicantes de un canibalismo), para no llamarlos necesariamente los mundos antiguos. Por lo demás, afortunadamente, si cada mundo, en global, ha evidenciado un nacimiento, una madurez y un crepúsculo (en sentido no-lineal, sino cíclico) no se ve porque la civilización moderna y progresista habría de ser la excepción a la regla… Fataviam invenient.
    Ello no significa aprovechar y hacer uso deo medios puestos al alcance por la civilización actual, sólo significa que no hay que “divinizarla” y colocarla en cambio en su justo sitio. Como se dice en el budismo zen. una vez utilizada la balsa para cruzar el río, no hay que cargarla, hay que abandonar la balsa y seguir avanti…
    Un saludo.

  2. Sobre la crítica, definitiva, a mi parecer, de Guénon al mundo moderno, que permea toda su obra, mencionaría particularmente “la crisis del mundo moderno”, “oriente y occidente”, y la magnífica, insuperable: “El reino de la cantidad y los signos de los tiempos”.
    Aunque suene trillado repetiré aquellas palabras de André Guide cuando conoció la obra guenoniana:
    “Si Guénon tiene razón -y la tiene- toda mi obra cae…”. Por su parte, J. Evola, en su “Rivolta contro il mondo moderno”, refuerza magistralmente la dosis.

    * * *

    En fin. Como un comentario muy aparte del argumento en palabras, y estrictamente personal, añadiré que aprecio algunas de las películas de Clint Eastwood, por lo cual me pareció bastante significativo la alusión al “jinete pálido”. Por lo demás, y punto y aparte, los “videos imprescindibles” dedicados a Mónica Bellucci son de agradecerse…. Bella donna.

    Un saludo.

  3. Con toda sinceridad, siempre he tenido una cierta prevención a autores como Guenon o Evola, tampoco es que los haya leído demasiado, pero compraré “El Reino de la Cantidad…”, si lo encuentro, claro. En principio la idea que tengo de Guenon en cuanto a pensamiento político es que se adentra por los vericuetos más obscuros de Nietzsche. De lo demás, gnosticismo, etc, la verdad es que no recuerdo haber leído nada más que referencias tangenciales. En cualquier caso, muchas gracias. Me pasaré de vez en cuando por “Cabalgando al tigre”. Saludos.

  4. Apreciado jinete pálido:
    Respecto a la obra de R. Guénon, es posible descargar sus textos, gratuitamente, en formato word, de la página:
    http://www.euskalnet.net/graal/index1.htm
    Salvando las posibles prevenciones que pudieran surgir de la lectura (evidentemente por no estar aún familiarizados con el autor), lo esencial, es decir, la des-ilusión (positiva, a la larga) respecto al mundo moderno, se quedará como una conquista permanente y saludable.
    De cualquier manera no estaría tal vez de más mencionar que la exposición de Guénon, está más allá de cualquier afán de “originalidad”; se trata de una enseñanza más bien impersonal, un poco reencontrable en varias tradiciones con suficientes caractéres de uniformidad y sólida coherencia doctrinal.
    En fin.
    Buena lectura y un cordial saludo.

  5. Muchas gracias, Alejandro, aunque lo compraré, es uno de los pocos y pequeños “vicios” que todavía conservo: comprar libros. Leerlos me cuesta más. Ahora mismo estoy con “La Regenta”, 700 pag., y solamente puedo leer por la noche.

    Un gran saludo.

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