Debate sobre el aborto. 1ª.

cst800

Si con frecuencia he coincidido con Fernando Savater, y lo he llegado a admirar e incluso a defender en discusiones o charlas políticas sobre la cuestión nacional,  no puedo en esta ocasión más que discrepar ante la decepcionante exposición de este;  su artículo sobre el Aborto.

Partiendo de dos premisas muy acertadas:

1.- “Me parece muy comprensible que, digan las leyes lo que digan, el aborto siga constituyendo un problema moral para muchos ciudadanos. Es más, incluso me tranquiliza sobre la dudosa salud ética de nuestra comunidad que sea así”. También lo creo así, estamos ante un asunto medular de nuestra sociedad, y yo al menos, siendo cada vez más restrictivo en cuanto a los supuestos tolerables del aborto, trato de acercarme a el sin ningún tipo de prejuicio político, social, o religioso y con la mente bien abierta.

2.- Y de : “No creo en modo alguno que el aborto sea mera cuestión de la posesión de su cuerpo por parte de la mujer y me gustaría que también la opinión del progenitor masculino, si decide hacerse responsable, fuese de algún modo atendida”. Totalmente de acuerdo en la primera parte, pues la cuestión fundamental o al menos en el mismo grado que esa, es la propia vida del nasciturus, la razón moral de truncar la existencia del feto o embrión. Y en este punto, me inclino cada vez más a pensar que la ciencia no tiene mucho que decir, a no ser en las muy inaugurales etapas de desarrollo del nuevo ser, y lo percibo casi exclusivamente como un tema estrictamente moral.

Por ello, tanto me decepciona D. Fernando cuando dice a modo de conclusión: “Si alguien me preguntase, yo diría que la única justificación de aborto es precisamente el derecho de quien va a nacer a no llegar al mundo con el rechazo previo de los primeros semejantes que deben acogerle. Bastante peliaguda es ya la cosa sin semejante lastre…”.  Parecería una humorada sino fuera por maldita la gracia que tiene,  el debate sobre el aborto no admite bromas de este cariz que si pueden resultar estimulantes en otro tipo de asuntos. ¿Y al feto quien le pregunta? ¿Es el cariño o el amor de sus progenitores o el simple bienestar físico lo que dota de humanidad al bebé? ¿se puede matar a todos los niños desgraciados de los hospicios? ¿que es ser desgraciado? ¿habrían elegido no nacer? ¿cuantos adultos nacidos en hogares desventurados elegirían no haber nacido? ¿es la felicidad la substancia de la humanidad?.

Como volveremos sobre el tema, dejo dos enlaces “filosóficos” más:

Jesús Mosterín: A favor.

Gustavo Bueno: En Contra.

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