Debate sobre el aborto. 3ª.

Clonac1

Vamos a tratar a lo largo de este post de descubrir lo que la ciencia tiene que decir sobre el aborto, principalmente  la primordial cuestión de cuando comienza la vida,  pero tambien y no menos importante, cuando a esa vida la podemos llamar “humana” o al individuo gestado “persona”, si es que hay un cuando y si es que la ciencia tiene algo que decir.

Antes de nada deberemos hacer alguna precisión  terminológica, y ponernos de acuerdo en el uso de  términos principales como “embrión” y “feto”. Se habla de embrión hasta las 10-12 semanas más o menos, que es además una linea muy definida en casi todas las legislaciones, siendo por lo general  libre abortar hasta esa etapa en los paises occidentales. Pasa a denominarse feto cuando la estructura general está completa.

Entrando en harina, hemos de advertir y para no variar que los científicos están claramente divididos en dos grandes posturas (1):

** Postura Concepcional: El embrión es una vida humana desde el mismo momento de la fecundación. Los cuerpos de la mujer y del embrión son completamente distintos, al igual que la información genética, pues con la fecundación se dota ya al nuevo ser de su propia identidad singular, que aunque pasará por distintas fases en su desarrollo, en  su esencia ya está constituida, y debe ser por ello objeto de protección desde el primer momento.

El fundamento metafísico de la postura concepcional indica que el momento de la concepción da origen al ser humano en cuanto persona, si bien esta característica es potencial y se desarrollará a lo largo del tiempo. Es por tanto la Potencialidad, concepto plenamente aristotélico, clave en esta postura, pues la total identificación metafísica y moral del cigoto o de la mórula con una persona, con un miembro de la humanidad, produce trastornos éticos importantes creo que evidentes al menos en mi opinion. Segun esta tesis las fases del desarrollo de los organismos han de considerarse como momentos internos ontogenéticos del propio organismo, los estados potenciales antecedentes alcanzan una realidad por lo menos del mismo rango que los estados posteriores.

Pero la potencialidad tiene importantes obstáculos. Al decir que con la unión de los gametos se están dadas las condiciones esenciales para la formación de un nuevo ser, se desconoce que una proporción importante de cigotos están destinados al fracaso. La mayor parte de las argumentaciones en la línea de negar al embrión la condición de individuo, de hombre,  se basa en la cuestión de la escasa viabilidad de la vida en las primeras semanas,  sólo aproximadamente un 22% de los cigotos llegarán a constituirse en embriones, nuestro deber moral no puede ser el mismo frente a posibilidades altamente probables que frente a las más exiguas. ¿Tiene lo potencial valor moral? y si lo tuviese, ¿son todas las potencialidades moralmente equivalentes?. Entendemos claramente que sí ha de tener un valor moral, pero también entendemos que no procede moralmente homologar un cigoto con una persona.

Recientemente se ha incorporado al debate bioético el concepto de “preembrión” con intención de diferenciar los primeros 14 días de desarrollo del nasciturus, a partir de los cuales el cigoto ya no puede subdivirse más sin morir, ya es algo individual. Con este concepto que al parecer no tiene mucha base científica ni genética, se pretende sacar del debate ético la experimentación con celulas madre, ingenieria genética, etc.

** Postura Evolutiva: Por otro lado están los que rechazan que el embrión sea una vida humana desde la fecundación, existiendo dentro de este grupo diversas posturas respecto al momento en el que puede considerarse que comienza a existir un ser humano. Tomando las distintas fases de la evolución del nuevo ser,  Scott F. Gilbert, uno de los más ilustres embriologos pasó a describir las principales posturas entre los científicos sobre el origen de la vida humana, que se dividían en las siguientes:

La visión metabólica. No importa cuando comience la vida. El espermatozoide y el óvulo están tan vivos como otros organismos. Es más una crítica a la postura concepcional.

La visión genética. El nuevo individuo se crea por fecundación, tras combinarse los genes de los padres para formar un nuevo individuo. Es propiamente la postura concepcional.

La visión embriológica . La vida humana se origina con la gastrulación y no con la fecundación. Esto es debido a que hasta los 12 días un zigoto es capaz de dividirse y formar dos individuos (gemelos). Por lo tanto, antes de esa fecha no es aún un ser vivo individual definitivo. Aqui entraría el concepto de “preembrión” del que hablabamos antes.

La visión neurológica. El comienzo de la vida humana ocurre cuando existe actividad cerebral (actividad objetivada en el electroencefalograma) y, por tanto, una potencial capacidad de sentir, razonar, percibir, etc. Esto ocurriría en torno a la semana 27 de embarazo. Sería la contrapartida de la concepción de la muerte en nuestra sociedad, que se considera que ocurre cuando deja de existir actividad cerebral.

La visión ecológica/tecnológica. La vida humana comienza cuando puede vivir de forma separada del vientre materno, ya sea de forma natural o mediante la ayuda de la tecnología médica. En la actualidad, esto corresponde más o menos a la semana 25 con ayuda de la medicina y en torno a la semana 37 sin ayuda ninguna.

La visión inmunológica. La vida humana comienza cuando el organismo reconoce moléculas propias de las extrañas, lo que ocurre durante el nacimiento.

La visión fisiológica integrada. La vida humana comienza cuando se ha convertido en un ente independiente de la madre y posee su propio sistema circulatorio, alimentario y respiratorio. Por tanto, la vida humana se origina cuando el bebé nace y se corta el cordón umbilical.

Hay muchos otros criterios, iguales a estos o parecidos o distintos, así la anidacion, la aparicion de la cresta neural, la movilidad fetal, la aparición en el cerebro de ciclos de vigilia y sueño, o incluso la adquisición de competencia racional durante la infancia. Todas ellas sitúan el comienzo de la vida humana, y del correspondiente status moral, en la aparición de algún rasgo morfológico o evolutivo del embrión, o en un momento determinado del proceso de gestación, no sincronizan el comienzo de la vida humana con el de persona, y al determinar que la personalidad aparece durante el desarrollo del ser humano se llega al problema moral de diferenciar al ser humano anterior a la aparición de la actividad cerebral por ejemplo con el ser humano posterior a esa aparición y ya constituido en persona.

La visión evolutiva no ha logrado establecer de forma convincente el comienzo de la vida humana y el inicio de la vida personal, se concede un status moral en base a datos biológicos arbitrariamente seleccionados y en los que es imposible ponerse de acuerdo. ¿Se puede afirmar que la aparición de la cresta neural, por ejemplo, sea un signo más valioso de humanidad que algún otro aspecto del desarrollo embrionario o fetal? ¿Si llevamos estos argumentos al extremo, no justifican conceder a las personas  digamos normales un valor moral superior que a los seres humanos de racionalidad deficiente.?

En fin, que las diversas teorías dentro de la concepción evolutiva me convencen bastante menos que la postura concepcional.

** Existe también, y creo que con absoluta racionalidad y buen criterio,  la postura, dentro del colectivo científico, que niega el debate legal-filosófico desde el punto de vista científico, y rechazan la “utilización ideológica y partidista de la ciencia […] presentando como argumentos científicos lo que pertenece al ámbito de las creencias personales, ideológicas o religiosas“, puesto que para ellos “el momento en que puede considerarse humano un ser no puede establecerse mediante criterios científicos ya que el conocimiento científico puede clarificar características funcionales determinadas, pero no puede afirmar o negar si esas características confieren al embrión la condición de ser humano, tal y como se aplica a los individuos desarrollados de la especie humana.

Por tanto serían partidarios de sacar los argumentos científicos del debate del aborto. El problema es que nos deja como estabamos y para deslindar un asunto de tanto calado moral debemos usar toda la informacion de la que dispongamos, y la científica es quizá la mas importante.

** Otras posturas han buscado criterios objetivables fuera de la ciencia, como la visión relacional del inicio de la vida humana. El inicio de una vida humana no es un hecho biológico exclusivamente radicado en el cigoto, sino que depende de la presencia de este cigoto y de la aceptación de la mujer en asumir la potencialidad de ser madre.  La vida humana se iniciaría humanamente en el momento de la inauguración de la relación de la madre con su hijo. Este concepto relacional del inicio de la vida humana no dista mucho del que han adoptado algunos países que no penalizan la interrupción voluntaria del embarazo en tanto se haya realizada previamente una asesoría de esclarecimiento y convencimiento para que la mujer decida informadamente si asume el embarazo o insiste en procurarse el aborto. Es bien interesante esta postura, pues por ejemplo se sacarían del debate ético todos los embriones almacenados en unas condiciones concretas en laboratorio, producidos para reproducción artificial y sobrantes, o producidos para ser usados para investigación con fines terapéuticos. ¿Es moralmente lo mismo un embrión sin proyecto parental, sin posibilidad de ser gestado, que el embrión en gestación.?.  Aunque para mí, independientemente de la voluntad o del sentimiento hacia el de la madre, el nasciturus existe como vida humana, esta teoria pudiera tener recorrido legislativo si la relación se produce para bien o para mal en fase tempranísima del embarazo y con madres bien informadas. En mi opinion no cabria por ejemplo que la madre esperase a los seis meses para asumir o dejar de asumir su embarazo, ya habria una contundente realidad humana ahí que es completamente independiente de que la madre lo acepte o no, existe.

*** Y en fin, vistas las teorias, aqui en España el debate ha girado últimamente en torno al llamado Manifiesto de Madrid, firmado por multitud de científicos que desde una postura concepcionista rechazan la reforma de la ley actual del aborto. Uno de los más importantes es César Nombela, Catedrático de Microbiología en la Facultad de Farmacia de la Complutensea, es asesor de Bioética de la UNESCO y desde 2007 miembro del Comité de Bioética de España, que responde así a las siguientes preguntas:

¿La ciencia dice cuándo empieza la vida?

El cigoto es una entidad biológica nueva, distinta de los gametos, que no existiría sin la fecundación y que supone el inicio de la vida de cada individuo de la especie. Las evidencias científicas se han ido perfilando desde hace dos siglos. Son cuestiones objetivables, que nadie puede discutir.

¿Y qué dice sobre asociarle una dignidad?

La ciencia muestra que la vida de cada individuo comienza con la concepción y que es un proceso continuo, que no hay nada más que marque un antes y un después. El individuo no existiría sin esa fecundación. A mucha gente le puede costar dar a ese comienzo el mismo valor que a un feto de 14 semanas o a un recién nacido o a un adulto, pero la ciencia muestra de manera inequívoca que ese proceso continuo ha dado lugar a la vida de todos nosotros.

Otro de los firmantes más prestigiosos del Manifiesto es  Nicolás Jouve de la Barreda (Catedrático de Genética de la Universidad de Alcalá de Henares) que entiende, a raiz de unas declaraciones de la tórpida ministra de Igualdad, que Aído «carece de razón. Lo que ha manifestado es un sinsentido. Si hay algo claro para la Genética y la Biología, que son las ramas que domino, es que un feto de 13 semanas es un ser humano. Sino que la ministra nos diga lo que es. El problema de la ministra es que a ella le da igual lo que diga la ciencia. Le molesta la verdad. No le interesa oír lo que le dicen los científicos, luego aplica la ideología. Pero la ideología comienza donde acaba el conocimiento. Y el conocimiento es tozudo y demuestra que cada vida humana es una vida única y singular, desde la concepción hasta la muerte, perteneciente a la especie Homo sapiens, sin saltos cualitativos. El embrión y el feto son biológicamente equiparables al recién nacido y al adulto, del que lo único que los diferencia es un factor temporal, porque el ser humano es el mismo y mantiene su identidad genética a lo largo de su vida. Se trata del mismo individuo, el mismo ser en un proceso continuo de desarrollo. Un ser, caracterizado por un «continuum» genético y por tanto biológico». Una clara muestra de la postura más concepcionista, cristalina y plausiblemente explicada.

El debate, aunque en su inicio respondía al tradicional esquema político derecha-izquierda, ha superado tal distinción y gente como el psiquiatra Luis Rodríguez Rojas, que se define de izquierdas, habla también de modo inequivoco: “Seamos sinceros, ¿cómo es posible que grupos de tendencia progresista que tanto bien han hecho en nuestra sociedad, apoyando valores como la  democracia, la solidaridad, el pacifismo la lucha contra la violencia doméstica, la ecología, los derechos humanos o la abolición de la pena de muerte, luego sean capaces de no darse cuenta de que el aborto es uno de los males que más daños producen a las mujeres de nuestro país? (…) Esta mañana paseando por la Facultad de Medicina de nuestra querida Universidad he leído un cartel que rezaba así: Porque somos de izquierdas no al aborto. Nunca pude estar más de acuerdo con una afirmación.” , o la propia Simon Veil,  ex ministra francesa y símbolo feminista que  introdujo el aborto en aquel pais y que hace poco tuvo la gallardia de reconocer: “Cada vez es más evidente científicamente que desde la concepción se trata de un ser vivo”. Se van permeando las trincheras por tanto, aunque uno lo haga más en defensa de la propia mujer (debate también interesante) que del feto y la otra solamente hable de ser vivo. 

Otra voces como la de la doctora holandesa Rebecca Gomperts, creadora dela fundacion Women on Waves, que práctica abortos en un barco sobre todo en paises subdesarrollados para paliar la mortalidad de mujeres que se somenten a abortos sin ningún tipo de control médico, mantienen posturas completamente contrarias a la concepcional:

Quisiera saber su opinión como doctora. ¿Cuándo empieza la vida?, ¿el feto siente dolor durante el aborto?.

Mucha gente más inteligente que yo ha investigado y discutido sobre el comienzo y el valor de las diferentes formas de vida y no han llegado a un consenso científico o moral. Muchas creencias sobre el comienzo de la vida están basadas en principios religiosos y yo creo que la religión siempre debe ser un tema privado y no determinar las políticas públicas en una democracia. Sin embargo, la ciencia ha probado que un feto no siente dolor hasta las 26 semanas de gestación, el límite legal para la mayoría de los abortos. Le recomiendo que lea un artículo de Stuart Derbyshire en el British Medical Journal.

¿Cuándo cree usted que el feto puede comenzar a tener sus propios derechos?

El feto no puede tener derecho propio a la vida porque no puede sostener una vida autónoma fuera del útero hasta por lo menos 24 semanas de gestación. Si el feto fuera una forma de vida autónoma y consciente que no pudiese defenderse a sí misma (como algunos animales) la sociedad tendría la obligación de defenderlo en algunos casos, pero creo que el derecho de la mujer debería prevalecer porque es ella la que pone su vida en riesgo dando a luz y nadie puede obligarla a hacerlo.

No deja de ser chocante que hable de vida consciente y ponga de ejemplo a los animales, y que anteponga la defensa de un animal a la de un feto.  Leyéndola, no se porqué, me ha venido a la cabeza la palabra “reaccionaria”.

Pero volviendo a España, uno de los artículos más aplaudidos por los “pro-elección”, llamémosles así siguiendo la terminologia norteamericana, fué el del conocido filosofo Jesús Mosterín, publicado en el diaro El País en Marzo de 2009: ” La campaña episcopal se basa en el burdo sofisma de confundir un embrión (o incluso una célula madre) con un hombre. Por eso dicen que abortar es matar a un hombre, cometer un homicidio.” . ” … Una bellota no es un roble. Los cerdos de Jabugo se alimentan de bellotas, no de robles. Y un cajón de bellotas no constituye un robledo. Un roble es un árbol, mientras que una bellota no es un árbol, sino sólo una semilla. Por eso la prohibición de talar los robles no implica la prohibición de recoger sus frutos. Entre el zigoto originario, la bellota y el roble hay una continuidad genealógica celular: la bellota y el roble se han formado mediante sucesivas divisiones celulares (por mitosis) a partir del mismo zigoto. El zigoto, la bellota y el roble constituyen distintas etapas de un mismo organismo. Es lo que Aristóteles expresaba diciendo que la bellota no es un roble de verdad, un roble en acto, sino sólo un roble en potencia, algo que, sin ser un roble, podría llegar a serlo. Una oruga no es una mariposa. Una oruga se arrastra por el suelo, come hojas, carece de alas, no se parece nada a una mariposa ni tiene las propiedades típicas de las mariposas. Incluso hay a quien le encantan las mariposas, pero le dan asco las orugas. Sin embargo, una oruga es una mariposa en potencia …”. ” .. El niño es un anciano en potencia, pero un niño no tiene derecho a la jubilación. Un hombre vivo es un cadáver en potencia, pero no es lo mismo enterrar a un hombre vivo que a un cadáver. A los vegetarianos, a los que les está prohibido comer carne, se les permite comer huevos, porque los huevos no son gallinas, aunque tengan la potencialidad de llegar a serlas. Un embrión no es un hombre, y por tanto eliminar un embrión no es matar a un hombre. El aborto no es un homicidio”

Estamos de acuerdo con Mosterín cuando dice que un cigoto no es un hombre, pero un embrión tampoco lo es ? y un feto ? y un recién nacido?, este último también es un hombre en potencia, con casi todas sus facultades por desarrollar y que sin el cuidado y manutencion de sus progenitores perecerá sin remisión. Y que los huevos no son gallinas parece claro, pero uno comienza a dudar con la lectura de nuestro código penal, que severamente castiga en su art. 334 actividades que impidan la reproduccion de las especies amenazadas, como robar o destruir huevos de aguila por ejemplo. ¿que hay en ese huevo que si lo destruyes cometes un delito?, ¿como es posible que un huevo de halcón peregrino sea objeto de  mayor proteccion legislativa que un embrión humano.?

También en Marzo de este año, otra serie de ciéntificos igualmente de reconocido prestigio, entre los que destaca Ginés Morata, replicaron al “Manifiesto de Madrid” con una breve contradeclaración muy bien recibida por el diario El País. En este documento, los expertos declaran que “los datos científicos disponibles sobre las etapas del desarrollo embrionario son hechos objetivables, cuya interpretación ha de estar exenta de influencias ideológicas o creencias religiosas“. Alegan “que el momento en que puede considerarse humano un ser no puede establecerse por criterios científicos ni tampoco éstos pueden definir cuándo otorgar la condición de ser humano al embrión, ya que esto último entra “en el ámbito de las creencias personales, ideológicas y religiosas“. Es decir, asumen la tercera postura que exponíamos al principio, la ciencia no debe entrar en este debate, postura intelectualmente honesta y estimable, pero nadie duda que el debate es necesario, este es el problema, y que debemos disponer para fundamentarlo de todos los datos científicos posibles.

No pretendemos otra cosa con esta serie de posts sobre el aborto. Enriquecer el debate. Plantear preguntas y más preguntas, las respuestas cada uno las debe encontrar por su cuenta. Yo no tengo ni siquiera mis propias respuestas, pues partiendo de para mí cuestiones incontrovertibles, como  que por ejemplo  el embrión no es parte exclusiva del cuerpo de la madre, como si fuera un quiste o un grano (entre otras muchas cosas y para introducir otro tema en el debate, porque se ha requerido también el concurso de un varón, el padre) y estando bastante proximo a las posturas concepcionalistas, como el gran Julián Marías: “ A veces se usa una expresión de refinada hipocresía para denominar el aborto provocado: se dice que es la «interrupción del embarazo». Los partidarios de la pena de muerte tienen resueltas sus dificultades. La horca o el garrote pueden llamarse «interrupción de la respiración», y con un par de minutos basta. Cuando se provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses del nacimiento va a ser sorprendido por la muerte. (…) es actuar como Hamlet en el drama de Shakespeare, que hiere a Polonio con su espada cuando está oculto detrás de la cortina. Hay quienes no se atreven a herir al niño más que cuando está oculto -se pensaría que protegido- en el seno materno.”, no puedo dejar de admitir que un cigoto no tiene el mismo valor ético que una persona, aunque en la práctica este dilema tenga escasa incidencia en el aborto, pues para cuando una mujer advierte el embarazo normalmente han pasado entre tres a seis semanas y ya el nasciturus se encuentra en estado de embrión.  Es mi opinion.  Y en base a ella seria comprensivo con la interrupcion del embarazo, o el aborto, en las primerísimas fases del desarrollo del ser humano, uniendolo a una postura relacional pero muy temprana, recién advertido el embarazo, y totalmente restrictivo en las posteriores fases de desarrollo, a excepcion claro está de estados de necesidad objetivables como el riesgo para la salud de la madre, etc.

Aunque hemos adelantado muchos de ellos en este post, espero acabar esta serie sobre el aborto con un último escrito dedicado a los puntos de vista más propiamente éticos y filosóficos.

(1).- Siguiendo al Dr. Kotow, cuyo trabajo se encuentra enlazado.

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4 pensamientos en “Debate sobre el aborto. 3ª.

  1. Me parece muy interesante todo lo que he leído.
    Por supuesto que las creencias ideológicas, políticas y religiosas se deberían apartar de un tema tan horrorosamente triste e inhumano como este, pero no así LO QUE ESTABLEZCA LA CIENCIA. A mi entender, la clave de todo esto está en saber A PARTIR DE QUÉ MOMENTO APROXIMADO posterior a la concepción, el embrión o el feto SIENTEN EL DOLOR SU PROPIA MUERTE, SUFREN SU AGONÍA, pues sería — como de hecho es– repugnante por falta de la más mínima humanidad, que quienes se rasgan las vestiduras ante la más mínima insinuación de petición de pena de muerte para los peores criminales que evidentemente, son así genéticamente, es decir, lo seguirán siendo hasta el día de su muerte, sin embargo, no sientan la más mínima compasión por unos seres indefensos y no se les coja un nudo en la garganta sin al menos saber a partir de qué momento del embarazo sufrirán los embriones o fetos el dolor de su propia muerte (unas criaturas — DE AMBOS SEXOS– que es imposible que hayan hecho nada malo todavía ni en el pensamiento).

    Una doctora abortista dice que ese momento no llega hasta la semana 26 del embarazo, y se apoya para ello en un artículo universitario; pero por el contrario, todos los artículos médicos de los que hasta el día de hoy he sabido, sostienen que dicho momento ocurre lo más tardar sobre la semana 10 a 12 del embarazo, e incluso dicho plazo se ha ido rebajando en los últimos años, según la investigación científico médica.

    Tengo la certeza absoluta de que esto se permite porque ELLOS O ELLAS TODAVÍA NO VOTAN EN LAS ELECCIONES, NI SON CAPACES DE GRITAR O DE LLORAR O DE SUPLICAR DENTRO DE ESE LÍQUIDO Y OSCURIDAD PROTECTORES, EN QUE SE ENCUENTRAN SUMERGIDOS. Por ello, sencillamente no merecen ser protegidos. Otro caso será si dentro de 40 años se convierten en asesinos violadores reincidentes, seguro que entonces muchos tratarían de bárbaros a los que piden su muerte.

    Lo repito: QUE MAL HUELE TODO ESTO Y QUÉ REPUGNANTE ES.

  2. Muchas gracias, Fernando. Para mi el aborto es quiza el tema más importante moral y eticamente de nuestras sociedades, y se ha enfocado tan mal desde el principio. La izquierda hizo bandera de el asumiendo postulados feministas de los 60, y nos lleva vendiendo desde hace 50 años que es progresista matar fetos humanos. Aunque la cosa ha ido cambiando, creo que todavia no se ha realizado el gran debate sobre el aborto en el que la gente en general se dé cuenta del gran calado moral de este asunto.

    Saludos, y buen Agosto.

  3. Me parece un artículo muy bueno.
    Ojalá pudiera haber el debate del que hablas, pero pienso que es imposible que se dé. Nos hemos acostumbrado a que los grupos políticos tomen postura sobre todo, y que exijan a sus afiliados, o partidarios, que adopten esa postura.
    Es casi heróico para los implicados pensar por cuenta propia, y no digamos ya, actuar por cuenta propia.
    Por eso me parece más interesante fomentar la comunicación y difusión de ideas a través de la red. Eso favorece cuestionarse los temas, buscar argumentos, y tomar posturas personales.
    Al final, me parece que el debate social hará posible que cambién las estructuras sociales que ahora nos dificultan pensar con libertad.

  4. No sabes como te lo agradezco, fjrg, menuda pagina tienes o teneís. Tiene una pinta estupenda, espero sacar tiempo este Agosto para echarle un buen vistazo y comentar en el blog, son temas realmente apasionantes. Saludos.

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