Últimos libros leídos III

Nunca me Abandones.- Kazuo Ishiguro.

Uno empieza a leer este libro y cree verse defraudado ante una trama edulcorada, juvenil, con un estilo lánguido, y planamente exquisito. Pero la novela te va atrapando sin que te des cuenta, poco a poco, con sorpresas argumentales pero sin sobresaltos narrativos. Para cuando empiezas a comprender, la tristeza te ha embargado total y sigilosamente. El tierno fatalismo, la melancolía en su forma más dulce, provocan que disfrutes de cada página. Al final sabes que la novela estaba hablando de ti, de nosotros, de todos. Es una muy bonita experiencia literaria que en un primer momento parece lastrada por su sencillez.

 

1984.- George Orwell

Distopía sin concesiones. Un mazazo. Un sistema aniquilador de la persona, de su dignidad y de su libertad. Sin ningún resquicio, ni siquiera el mental, y sin la menor esperanza de rebeldía. Ahora que todo el mundo  cuando le preguntas ¿Qué quieres ser? te responde “quiero ser feliz”, hay que decir que en el Ingsoc eres feliz, tan feliz como lo son las vacas o las piedras. Más intimista, e introspectiva de lo que yo pensaba, la novela es sobre todo pesimista. Nadie sabe quien manda, pero la policía del pensamiento controla TODO, hasta el más nimio gesto de desagrado.

 

Madrid, de corte a checa.- Agustín de Foxa.

Tremebunda novela sobre la vida social en el Madrid de principios de siglo, concretamente desde el final del reinado de Alfonso XIII hasta el inicio de la guerra civil. Parece ser que autobiográfica, la acción gira en torno a un joven falangista  y a su entorno más cercano, y se centra en las bestialidades que ejercieron las milicias republicanas sedientas de sangre burguesa y  religiosa. Yo no sé hasta que punto es verdad lo que se cuenta, pero solo con la décima parte valdría para igualar los desmanes que se cometieron en el otro bando. La primera parte para mi gusto es demasiado almibarada, siendo los dos tercios finales más resueltos y en los que se centran los crímenes más directos y más arbitrarios.

 

Fahrenheit 451.- Ray Bradbury.

Otra clásico relato distópico. Más vivaz y literaria que la de Orwell, muy norteamericana, y en general y en mi opinión, mejor novela que aquella .  El sistema político es similar al del Ingsoc, aunque aquí se desarrolla mucho menos que en 1984, centrándose casi toda la acción en el asunto de los libros, mediante el cual nos  va introduciendo a los personajes en cuestiones morales sobre la felicidad, la libertad, el individualismo, la ignorancia, el pasado, etc., con un final menos pesimista que el orwelliano.

 

Josep Plá .- Arcadi Espada.

Exquisitez de Espada sobre uno de sus tótems mas queridos. No se trata de una biografia al uso, sino de algo menos ambicioso. Son unas glosas escritas al socaire de otras notas que Plá escribió  de forma suelta y cuasi aleatoria, Notes para un diari, 1965-1968, y mediante las que Arcadi nos va pintando un retrato, a veces profundo, a veces ligero, de Josep Plá. Al tiempo que nos descubre lo gran escritor que fue va desvelando los pensamientos y sentimientos que acompañaron y a veces atormentaron al escritor a lo largo de su vida: la vejez, las mujeres, la guerra civil, el periodismo, …

 

El último encuentro.- Sandor Marai.

Magnífica novela de un elegantísimo autor. En pleno ocaso  del Imperio austrohúngaro, dos antiguos amigos, hermanos íntimos en un lejano pasado, y ya en la recta final de sus vidas, se reencuentran tras 41 años. El relato es prácticamente un monólogo de uno de ellos aunque descubriendo la perspectiva de ambos. Una reflexión brillantísima sobre la amistad, el amor, la vejez, la verdad, la traición, la culpa, …, en definitiva sobre el hombre mismo, a través, ya digo, de una perspectiva fresca y madura al mismo tiempo, y por encima de todo, muy elegante, con pensamientos originales y sutiles.  En algunos pasajes es muy teatral, en cierto sentido me recordó a La Huella.

 

El Hereje.- Miguel Delibes.-

¿Como decirlo?. Perfecta novela, en su trama, en sus descripciones, en sus personajes, en su ambientación y documentación, en su extensión, etc, etc. En definitiva, perfecta en su corrección, pero un tanto gris, sin emoción, sin un solo instante de esos en que cierras el libro para degustar lo que has leído. Quizá lo mejor son las descripciones del campo, de los collados y de los majuelos en los que Delibes se luce porque domina implacablemente el idioma y la escritura. Interesantísma la recreación de la Valladolid del siglo XVI y del incipiente circulo luterano, pero lamento seguir diciendo que le falta un punto de “pellizco”.

 

Santuario.- William Faulkner.

A pesar de la infame traducción*, desastrosa, lo peor, después  he leído que tambien estaba mutilada, se pueden sacar varías conclusiones. Faulkner es un narrador formidable, poderoso, dotado de un estilo fuerte, en cierto modo me recordó a Conrad, aunque da más saltos en el tiempo, cortes, paréntesis, desordenes varios,  y arma la acción con un estilo casi cinematográfico.  Historia dura, pesimista y dura, sucia, a medio camino entre la novela negra y la costumbrista. Personajes de toda índole, buenos y malos, pero todos revueltos en una pocilga.  Deseoso de volver a leer a Faulkner y en mejores condiciones.

* La edición de Espasa-Austral.

 

En fin, como he andado muy agobiado laboralmente he ido leyendo novelas y aparcando lecturas más densas para momentos más relajados. No obstante sigo con los Episodios Nacionales. Creo que me acompañarán ya durante toda mi vida, no entiendo como demonios le dió tiempo a Galdós a escribir tanto y tan bien.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s