Indignado en mi sofá.

  A veces, y es curioso, cada vez más frecuentemente, coincido con Felipe González en sus apreciaciones. Hoy ha insistido en su idea de suprimir las Diputaciones Provinciales. Es tan evidente su carga de razón que resulta trivial argumentar sobre ello.  Antes de recortar sueldos, o pensiones, o despedir funcionarios, se puede meter tanta tijera en tantos sitios, en tantos cargos designados a dedo para no hacer nada, en tantos asesores personales, en tantos organismos absolutamente inútiles, que me da pena y asco que solamente algún político retirado sin demasiadas ligaduras ya con el tinglado, lo quiera o lo pueda decir.

   Existen medidas tan lógicas, tan inaplazables y tan necesarias que da miedo comprobar que no se acometen. Es más fácil abrumar a las pequeñas empresas con inspecciones continuas, multas, sanciones, y trabas de todo tipo con las que mantener este armatoste podrido e ineficiente en el que los partidos han convertido al Estado que ponerse a trabajar, a sufrir, a sajar, a extirpar, y a tratar de salvar esta España desahuciada. Estamos nuevamente en un Episodio Nacional, pero de aquellos que protagonizaba Juan Bragas.

   Sin entrar en la deriva totalitaria y alucinógena de los indignados con los que comparto muy pocas cosas, si acaso únicamente la indignación, creo que las medidas indispensables están muy claras, curiosamente no las veo en las consignas del 15-M,  si quieren hacer algo que no sea cargarselo todo:

1) Recorte de gasto público brutal. Empezando por las citadas Diputaciones y acabando por los gastos de representación. No estoy de acuerdo en la demagógica medida de bajar los sueldos a los políticos, España hoy necesita a los mejores y como tal hay que pagarles. Lo contrario será llenar los ministerios de Pajines y Pepiños.  Por supuesto, revisión del Estado de las Autonomías, a mí francamente no me parece normal que por ejemplo mi comunidad, La Rioja, tenga que tener hasta Parlamento, y desde luego venta de todas las televisiones y radios públicas. Si acaso que quede la 2.

2) Facilidad y fluidez en la creación de nuevas empresas. Ni un solo impuesto ni una cuota de seguridad social propia para los autónomos que decidan abrir un negocio por lo menos en los dos primeros años.

3) Flexibilidad y sencillez en la contratación laboral. ¿Por que es España el país europeo con más paro y al mismo tiempo el más rígido en su legislación laboral y el que mayor tasa de temporalidad tiene? ¿será por la misma razón?. Se puede apostar abiertamente por mantener los derechos consolidados de los contratos ya existentes en cuanto a despido pero al mismo tiempo abrir un nuevo sistema de relaciones laborales más fáciles, más fluidas, que encajen en las necesidades de la empresa y de la economía, más móviles, y que sobre todo destierren en el empresariado el temor a contratar y a contratar de forma indefinida.

4) Acabar de una vez con la reestructuración del sistema financiero, a ver si una vez medio saneado comienza a derivar recursos a la inversión privada.

5) Revisión de los programas de subvenciones, sobre todo a actividades privadas como energías,  cine, toros (aunque me duela), etc, etc, etc, incluso las agrícolas.

6) Liberalización al máximo del sector energético, tratando de que la competencia abarate lo máximo posible la energía y apostando por las formas más baratas de producción. Las que sean. Una energía cara arruina la competitividad de todos los sectores.

7) Bajada de impuestos hasta donde se pueda y reposición de la desgravación por vivienda. Es mucho más sano económicamente, incluso para las arcas públicas,  estimular el consumo que sangrar al contribuyente.

 8) Si algo hay que ayudar es al I+D. Este país necesita ir repoblando el tremendo erial dejado por la construcción. No será ni fácil ni rápido pero hay que tratar que la economía vaya virando hacia actividades con más valor añadido y en las que podamos ser fuertes y competitivos.

 No sé, hay tantas y tan claras, de momento estás son las que se me ocurren en este viernes de Junio repleto de calor e indignación. Aunque hay una más inaplazable que ninguna, que es la convocatoria urgente de elecciones generales. Otras son de mucho más calado, como la reforma de la educación, la justicia, etc, pero como no se van a poner de acuerdo, ni me molesto en plantearlas. Que les den.

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3 pensamientos en “Indignado en mi sofá.

  1. Anímate a participar en el 19-J. Estamos de todos los colores, tus propuestas serán bien recibidas.

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