Mi primer indulto.

Foto de Alfredo Iglesias (diario La Rioja)

  Me cogió de sorpresa, ensimismado como estaba viendo la faena e internamente deseándole al chaval toda la suerte del mundo con la espada, la petición del público. ¿Qué pasa? le dije con el fastidio de la interrupción a mi acompañante.  Nos dimos cuenta al instante y pasados unos segundos apareció el inusitado pañuelo naranja. Pero la faena seguía, y aunque ya no con el crescendo de antes de la concesión, sí fluyendo tan serena como vibrante. Y el novillo repetía y repetía y embestía y embestía, y más que novillo era un señor toro, y el novillero, con series henchidas de belleza y emotividad, ascendió a señor torero . Pero lo que más me gustó ocurrió justo al final. Fernando Adrián lo llevó toreado hasta la misma puerta de toriles con clase y suavidad, se abrió el portón y el animal entró solito con una dignidad y una elegancia que parece que entendiera lo que estaba pasando, que había peleado con tanta bravura y fuerza que se había ganado la vida con justicia. Y yo me quede alelado por la belleza de ese momento de reconocimiento y me sentí muy bien por haber contribuido con ecuanimidad a veredicto tan justo que el toro ganó en la plaza. He dicho.

(Gran novillada de Ibán. Impresionante. Arnedo es el lugar para ir cuando crees que a la fiesta le quedan dos telediarios.)

Actualizacion: Me alegra saberlo. Larga vida a Santanero.

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4 pensamientos en “Mi primer indulto.

  1. Por las crónicas que he leido, fue una gran novillada de Baltasar Ibán. Todo un éxito, sin duda. Y me alegro de que pudieras disfrutarla.
    ahora bien, con cuatro novillos aplaudidos en el arrastre y uno indultado, la pregunta que hay que hacerse es si ha quedado algo bueno de esa camada para el año que viene, que ya serán toros. Y una reflexión: decían los ganaderos antiguos que el hecho de que te indulten a un toro significa que hubo un fallo en la labor del ganadero, por no haberlo sabido ver en el campo y seleccionarlo en su momento para semental.
    Un abrazo.

  2. Toda la novillada fue espectacular, de comportamiento y de presentación. Así como salí decepcionadísimo de la corrida que vi en Logroño (Garcigrande) salí satisfechísimo de Arnedo. Mejores en todo los novillos que los toros. Todos empujaron en el caballo metiendo riñón, varios lo tiraron, …. en fin. Y luego es que vas a Arnedo, y ves tanta gente, tanta chavalería, esa plaza tan preciosa (por dentro, por fuera se podían haber estirado un poco más), no sé, es para reconciliarse con la fiesta. A ver si vuelve Baltasar Ibán a los carteles grandes. Un saludo, Lagun.

    (¿no irás a Lodosa a correr el toro?)

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