Suicidio y crisis.

Autor: Cedeño

Leeréis en los periódicos con cuanta dignidad saben morir dos ciudadanos asqueados de la hipocresía y de la crueldad de vosotros los políticos” dejó escrito Salvatore di Salvo antes de suicidarse junto a su esposa en Bari (Italia) este domingo. La pareja, superada por su situación económica y desencantada de todo, optó por la autolisis como su mejor solución.

 Movido por esta noticia intenté averiguar si las estadísticas de suicidio en España se habían incrementado desde que empezó la crisis económica. Emile Durkheim,  sociólogo francés que estudió profundamente el tema, calificó a este tipo de suicidio como anómico. Según este autor, es el más característico de la sociedad moderna y existe una correlación estadística entre la frecuencia de los suicidios y las fases del ciclo económico. Aparentemente, las estadísticas nos revelan una tendencia al aumento en los períodos de crisis económica; pero también, lo que es más interesante y más inesperado, en las fases de gran prosperidad.

 Pero en general, a medida que uno va profundizando en la busqueda de datos, llama poderosamente la atención lo limitado de la información. De hecho, la estadística de suicidios como tal, desaparece a partir del 2008 y en cualquier caso la web del I.N.E. solo ofrece datos hasta el 2006. Hasta esos años, y teniendo en cuenta siempre la turbiedad que envuelve este fenómeno, sí existen cómputos más o menos fiables, como el elaborado por Wonkapistas.

  Si concluimos, como hace El País, que en 2008, aproximadamente 3.500 personas se quitaban la vida, tenemos que, como también asegura La Vanguardia, el suicidio es la nueva primera causa externa de muerte en España. Por encima de accidentes de tráfico y a años luz de violencia de género y homicidio en general. De hecho y a propósito de las muertes de mujeres a manos de sus parejas, yo hace tiempo que vengo oyendo que son mucho mayores las estadísticas de hombres que se suicidan a raiz de un divorcio. Obligación de salir del hogar, vuelta a la casa de los padres, pérdida de hijos, fracaso económico, soledad, humillación, etc, etc. Es posible que sea una leyenda pero no deja de ser cierto que si míramos las cifras, la cantidad de hombres que se quitan la vida triplica al de las mujeres.

 No obstante, lo que a mí más me llama la atención es el poco reflejo que tiene en los medios de comunicación algo tan importante en nuestras sociedades. “Los medios de comunicación tienen un claro efecto sobre los suicidas potenciales. Cuando una persona que se identifica con una situación escucha una noticia que la confirma, se pone en marcha un mecanismo de deseo mimético. Los medios crean un conjunto de representaciones de la vida, muestran las pocas oportunidades de éxito y eso, unido a un desequilibrio emocional previo, provoca problemas mayores“, dice el experto en Psicología Social de la Universidad de Navarra, Fernando Múgica, haciéndose eco dell sentir social más general. También en este sentido no puede ser más claro el Libro de Estilo de El País: “El periodista deberá ser especialmente prudente con las informaciones relativas a suicidios. En primer lugar, porque no siempre la apariencia coincide con la realidad, y también porque la psicología ha comprobado que estas noticias incitan a quitarse la vida a personas que ya eran propensas al suicidio y que sienten en ese momento un estímulo de imitación. Los suicidios deberán publicarse solamente cuando se trate de personas de relevancia o supongan un hecho social de interés general“.

 Quizá no resulte tan llamativa la actitud silenciadora de los poderes públicos. Es conocida, por ejemplo, la ocultación del suicidio en los regímenes comunistas, que por cierto fué uno de los leiv motiv de la extraordinaria película “La vida de los otros“. Hay un miedo a explicitarlo que podemos tildar de razonable, sólo sea por los más jovenes, aunque no sé si es sensato llegar al extremo de no hacer ni la más mínima campaña para combatir la primera causa de mortalidad, por parte de ninguna de las infinitas administraciones patrias.

 Como casi siempre, Arcadi Espada hurga chispeante en la llaga: “Tradicionalmente la prensa evita la información suicida. Por la creencia en el contagio. ¡Como si cualquier cosa de la que se informara no produjera contagio” “Es un asunto recurrente en la reflexión sobre la influencia de los medios: la posibilidad de que dar noticias de suicidios genere suicidios. Los estudios más sensatos niegan esa relación mecánica aunque admiten la posibilidad de que determinados suicidios contribuyan a desencadenar en torno a ellos unas decisiones trágicas que tal vez se habrían producido igualmente, aunque más separadas en el tiempo. De todos modos la capacidad de proponer conductas se extiende sobre cualquier otra de las que diariamente los medios describen”.

 Sea por lo que fuere, yo no he sido capaz de encontrar una noticia ni estadística fiable sobre el incremento de suicidios en España en los años 2010 ó 2011, que en general si se afirma que se han producido. A ver si algún amable lector puede darme alguna pista.

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6 pensamientos en “Suicidio y crisis.

  1. Convengo con Usted en su discurso íntegramente.
    Se me ocurre: En la igeniería social, no demasiado diferente del pangermanismo en cuanto a las estrategias empleadas para la génesis del odio inducido, el zapaterismo, nacido de “un homicidio múltiple premeditado y alevoso”, y aún sin detallar el/los autor/es intelectuales del mismo, a buen seguro desechó la posibilidad de generar suicidios en cadena valiéndose del poder mediático: Era muy notorio, sobre todo cara a Europa y EEUU. Se contentó con evangelizar de nuevo a Suramérica exportando allí el feminazismo. La crisis ya estaba orquestada desde Bilderberg desde hacía cierto tiempo.

    Digo…

  2. No llego a entender el significado del comentario:

    Gracias Diego. Veo que no eres muy partidario de ZP. “Esperemos que Mariano no lo haga bueno”.

    Agradezco mayor explicitación.
    Saludos.

  3. Es una expresión común en España. Quiero decir que espero que Mariano Rajoy no lo haga tan mal que haga bueno lo que hizo ZP. Confío en Rajoy pero con muchas reservas. Aunque es verdad que para superar a Zp lo tendría que hacer rematadamente mal.

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