Resiliencia nacional.

Resiliencia, una palabra de moda. Como tantas otras, tomada prestada por los humanistas a los científicos. El término procede del inglés «resilience», que significa elasticidad, maleabilidad o adaptabilidad. Para un físico, un material es resiliente cuando tiene la cualidad de recuperar su forma o sus propiedades originales, a pesar de haber sido sometido a condiciones adversas de presión, temperatura, etcétera. A modo de ejemplo gráfico conviene recordar la vieja historia del junco y el roble. En el campo de la psicología se refiere a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas e incluso resultar fortalecido. Ayer, el diario económico Expansión citaba a Steve Jobs, Rafa Nadal y Sara Navarro como ejemplos de resiliencia. El artículo comienza definiendo al lector la palabreja; es la capacidad humana de afrontar situaciones difíciles, saber sobreponerse a ellas y salir con más fuerza. No es invulnerabilidad, ni tampoco resistencia estoica, es supervivencia, es fortaleza, es adaptabilidad y es aprovechamiento. Rebotar y salir con más fuerza.

Pero hoy quería aplicar la palabra a las ciencias sociales. El término cada vez se usa más en los organismos internacionales, como la ONU o la FAO. La crisis va a dar la medida de resiliencia de las naciones. ¿Es España una sociedad resiliente?. Cualquier compatriota de mi edad, cuarenta y pocos, creo que contestaría en términos similares. Quizá mi generación fué de las últimas que todavía no tuvo de todo, no nos faltó absolutamente nada de lo necesario, pero, y hay que celebrarlo, tampoco se nos consintieron caprichos o antojos, y fuimos educados en un ambiante familiar amoroso pero firme. Quiero decir, con ello, que en mi opinión, nada tiene que ver la resiliencia de un español de 65 años con la de uno de treinta. Esto hace que la propia solidaridad familiar brindada por los más mayores, sea uno de los más firmes puntales de esta resiliencia colectiva a la que me refiero. El liderazgo del grupo debería ser otro factor principal. En este aspecto creo que hemos salido ganando con el cambio de gobierno, si bien considero que Rajoy debiera compartir más información de la situación con la sociedad, hacerla más partícipe, o al menos conocedora, del rumbo tomado y del objetivo deseado. De todas formas, el liderazgo en este país está tan atomizado y es tan endogámico y/o disolvente que no cabe fiar mucho de nuestro futuro al mismo. Existen otros factores que pueden fortalecer o debilitar la resiliencia nacional, como el 15-M por ejemplo, con muchos diagnósticos acertados pero con muchísimas más recetas extravíadas. No sé, pensándolo fríamente quizá no seamos uno de los países mejor dotados si de resiliencia nacional hablamos, aunque yo, que remedio, siga confiando en sus gentes, en las personas, así, a pequeña escala.

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad, y la energía atómica: la voluntad.
Albert Einstein.
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