Eureka ¡ La fórmula.

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 Bien es cierto que los toristas somos gente intransigente y poco dada a la cesión estética, lo reconozco, pero lo es más que no tenemos un pelo de tontos, y como tal, cualquiera de nosotros les reconocerá que hoy nadie torea como Morante. Y no hay más, esto es “asín”. El de la Puebla tiene un don, un perfume y un hechizo que hasta al mismo burel pasman. Y si como el otro día en Dax (Francia, sálvanos) el cornúpeta es un victorino y se llama Matemáticas para nosotros es como ingresar en el nirvana por el portón del Cossío. Matemáticas y Morante. Solamente el enunciado nos traslada a los tiempos de Belmonte, Lagartijo, de los torazos de Concha y Sierra o los toricos de Carriquiri. Matemáticas consumó un tercio de varas bravísimo, sacando en uno de los lances al caballo hasta los medios.  Pero la cosa no quedó ahí, fue a más, en banderillas mandó a la enfermería al Lili y a Paco Peña, subalternos del maestro. Y para entonces hacía rato que nosotros los toristas ya nos maliciábamos, recuerden lo del pelo, que José Antonio optaría por volver cuanto antes al habano del callejón y dejar las cárdenas fatiguitas del albero. FAIL. Trastea y calibra Morante. “Esto no es un parladé, hay que probar. Dejadle a ver” digo con media sonrisa mientras el albaserrada embiste a lánguidos trapazos. Pero Morante se para. Lo cita. El público anima. Y ahí que se viene el prodigio. Son cuatro lances, sí, cuatro derechazos en que el Victorino hace el avión y la muleta el piloto. Cuatro que valen por cien. O por mil. Comunión arcana, Matemáticas de alumno y Morante de profesor.  Un artista y su alimaña despejando la ecuación de la tauromaquia.

(Tienen el video en Toroprensa. Yo lo acabo de ver.)

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De toros y arte moderno. Miscelánea.

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” El toro cabezón y pechugón no embiste ninguno. Pero tienes que ponerle pecho porque llegan estos perturbados de los veterinarios y dicen que les falta cuajo. ¡Lo que me pasó a mí! En el estudio del profesor Javier Cañón, mi ganadería sale más Saltillo que la de Victorino… Muy sencillo: por sementales. Él [Victorino], sin embargo, se ha ido a Ybarra por el tamaño. Lo mío se ha quedado muy chico. Si es normal… si el toro de Saltillo es muy chico. Te busca la ruina. Fíjate lo que me liaron en Madrid. A mí me gusta el toro de Saltillo: montados, degollados… Aquí nos han salido jirones después de 50 años… Hay un novillo ahí que es un poquito jirón. Lo de Buendía está ahí. Aquí cada uno te cuenta lo que quiere. Sinceridad, la mínima…” Después de sufrir la mayor verguenza de su vida, Adolfo mandó imprimir un cartel con las fotos de los toros rechazados en 2010 por los veterinarios madrileños. “Decían que les faltaba morrillo… ¿Qué morrillo tiene el toro de Saltillo, chalado? Las ganaderías de estos encastes no tienen solución. Con estos perturbados de veterinarios… y la prensa que no sabe. Que te dicen que el toro no está rematado. ¿Qué me estás contando? ¡Si es un toro en su tipo! Y luego, cada vez que se reúnen, dicen que hay que defender los encastes… ¡Pero qué me estáis contando si luego no los dejáis salir a la plaza! Al final, déjate de historias: dos petacos, 600 kilos y así de grande”.

Adolfo Martín.

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Vuelve Miura.

Foto: Raul Doblado (ABC)

Foto: Raul Doblado (ABC)

 Espadas que cobráis seis mil pesetas
por dar ignominiosos golletazos,
por dar cuatro carreras ante un choto,
engañando a los públicos incautos;
yo no censuro vuestro horror al Miura,
yo vuestro sabio acuerdo no combato,
y para demostraros lo que digo,
ahí va mi parabién, ahí va mi aplauso.
Así me gusta a mí. Porque vosotros
tenéis la valentía de ser francos
y confesar ante la grey taurina
que los toros de Miura os causan pánico.
¿Y por qué no decirlo, si eso es cierto?
¿Por qué motivo habríais de ocultarlo?
Así me gusta a mí. ¡Las cosas claras!
¿Toros de Miura? ¡Que los mate el Tato!
Yo aplaudo con placer tan sabio acuerdo,
Que es muy de celebrar. Porque acordaros
de Mariano Canet, del Espartero,
del pobre Dominguín y de otros varios,
que en la candente arena del combate
su carrera taurina terminaron.
¿A qué diablos matar toros de Miura,
Que tienen intención y que son bravos
mientras haya borregos candorosos,
cabras sencillas y becerros cándidos?
Astros insignes de la hispana fiesta,
seguid este consejo, que es muy sano:
ante todo, guardad vuestro pellejo,
¡Y a los que pagan, que los parta un rayo!

 (D. Manuel Soriano. Noviembre de 1908)

Mil gracias, maestro.

Foto El País

Foto El País.

Llegamos a Nîmes sobre las diez. Habíamos hecho noche en una población cercana pues nos fue imposible encontrar alojamiento en la capital del Gard. Desde el mismo momento que entramos en la ciudad tuve una sensación histórica, de que llegábamos al lugar en el que iba a ocurrir algo transcendente y de que ibamos a ser testigos. Centro abarrotado, multicolor, puestos de comida y bebidas por doquier, casetas, vendedores, gentío, calles cortadas, imposible aparcar. Por fin, tras localizar un parking todavía con plazas libres, nos dirigimos al coliseo. El Arenes. Inmemorial, solemne y severo, pero precioso y dispuesto a albergar al último gladiador en sus lances con la muerte. Impresionante marco, casi sobrecogedor, que al atravesar su umbral te lanzaba sin remisión, esta vez sí, al vientre añejo de la Historia. Vuelta a la realidad. Hemos venido tarde y las entradas de anfiteatro, las de la plebe, no van numeradas. Está todo repleto. Después de algún agobio nos acomodamos en la última fila, contra los grandes sillares del muro. Al menos, podemos disfrutar de un poco de sombra si nos agachamos. El sol es de justicia y parece dispuesto a no perderse ni una pizca del espectáculo. Al mirar hacia atrás descubro esta maravilla.  Un mural gigantesco pintado en la fachada lateral de un edificio que queda a nuestras espaldas.

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Mi primer indulto.

Foto de Alfredo Iglesias (diario La Rioja)

  Me cogió de sorpresa, ensimismado como estaba viendo la faena e internamente deseándole al chaval toda la suerte del mundo con la espada, la petición del público. ¿Qué pasa? le dije con el fastidio de la interrupción a mi acompañante.  Nos dimos cuenta al instante y pasados unos segundos apareció el inusitado pañuelo naranja. Pero la faena seguía, y aunque ya no con el crescendo de antes de la concesión, sí fluyendo tan serena como vibrante. Y el novillo repetía y repetía y embestía y embestía, y más que novillo era un señor toro, y el novillero, con series henchidas de belleza y emotividad, ascendió a señor torero . Pero lo que más me gustó ocurrió justo al final. Fernando Adrián lo llevó toreado hasta la misma puerta de toriles con clase y suavidad, se abrió el portón y el animal entró solito con una dignidad y una elegancia que parece que entendiera lo que estaba pasando, que había peleado con tanta bravura y fuerza que se había ganado la vida con justicia. Y yo me quede alelado por la belleza de ese momento de reconocimiento y me sentí muy bien por haber contribuido con ecuanimidad a veredicto tan justo que el toro ganó en la plaza. He dicho.

(Gran novillada de Ibán. Impresionante. Arnedo es el lugar para ir cuando crees que a la fiesta le quedan dos telediarios.)

Actualizacion: Me alegra saberlo. Larga vida a Santanero.

No es eso, no es eso ¡¡

           Estoy harto y como ya estoy mayor para admitir lecciones morales de nadie, aquí lo suelto. Sobrecogido acabo de ver en el noticiario de la Sexta un espectáculo infame y lamentable, y lo digo como lo siento y como lo necesito decir. Me refiero a las parece que celebres becerradas de Algemesí.Y como llueve sobre mojado tras toda la campaña del Toro de la Vega, y aunque sería un iluso si obviara el empaquetado perfecto del medio en cuestión, la cuidada pose de indignación de la bella presentadora, y todo lo demás que a nadie minímamente avisado se le escapa, digo de una vez que no soporto este tipo de espectáculos en que se le pierde de forma brutal el respeto al toro. Y creo que a nadie le duele más esa gratuita sangría que a un verdadero aficionado, ningún amorfo animalista me va a venir a dar lecciones de moralidad. Amamos tanto al toro que solo consentimos su muerte a través de un rito sacrificial, tal y como se mataría a un dios, a un héroe o al mismísimo anticristo si es que fuera tan imprudente como para aparecerse por aquí. En el momento que se pierde ese respeto al toro, esa devoción, no queda sino la carnicería. Y ahí es donde perderemos siempre.

(Esto me pasa por ver la Sexta)

Un complejo asunto.

El martes, Salvador Boix, apoderado de José Tomás concedía una entrevista digital a través del diario “El País”, con ocasión de la publicación de su libro “Toros sí”.  De varias preguntas que le hice, me pasaron quizá la más interesante:

Salvador, le tengo por hombre inteligente y apasionado como yo y me voy a poner serio. ¿No cree usted que las figuras, y Tomás es la más grande hoy -en mi opinión modesta-, tienen mucha responsabilidad en la desaparición de castas y encastes maravillosos? ¿No es esto otra forma de acabar con los toros? o sinceramente, ¿cree que lo de Vázquez, Miura, etcétrea o el mismo encaste Santa Coloma ya no tienen salvación y no sirven a la tauromaquia?

Complejo asunto… el toreo de hoy se debe a una estética que se debe a la emoción, que se debe a las secuencias estéticas largas. Para ello, la bravura debe incorporar caracteres que no están al alcance de todos los encastes, lamentablemente. La desaparición de algunos como los que cita me apenan, en cierta medida. Lo importante es encontrar el equilibrio entre casta (empuje, acometividad) y nobleza (fijeza, largura, mobilidad). No debemos caer en nombres, sino en comportamientos. El toro que obliga solo a defenderse al torero, no permite discurso estético de profundidad. Y además es manso. Las llamadas corridas duras, demasiadas veces son corridas mansas. Es bonito y apasionante el tema pero…

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VI.h).- Cruces con la Casta Vistahermosa (Y final)

Toro de Monteviejo.- http://www.victorinomartin.com/

En esta categoría final del R.D. 60/2001 entran un poco los encastes más inclasificables, el cajón de sastre, por provenir de distintos cruces entre castas, principalmente la vazqueña y vistahermosa. Con este post acabamos esta serie dedicada al toro bravo y a sus encastes y procedencias, esperemos que todas se mantengan en el futuro pues sería penoso dejarnos malograr una sola de ellas. Las exigencias comerciales hacen que los ganaderos de ramas minoritarias tengan que introducir sangre domecq en sus toros siguiendo los requerimientos de los taurinos, es hora de que los aficionados vayamos exigiendo, aunque no nos hagan ni caso, la presencia de todos estos encastes en las ferias, aunque muchos de ellos se encuentren muy descastados, y sea muy díficil refrescarlos debido a la exigüidad de la linea genética en cuestión, pero si el aficionado no es receptivo a estos toros es imposible que los demás lo sean.

En fin, los encastes incluídos en este apartado son:

– Encaste Hidalgo Barquero.

– Encaste Vega-Villar.

– Encaste Villamarta.

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VI.g).- Encastes derivados de Parladé

Toro de Cebada Gago

Si la Casta Vistahermosa es la reina de las castas en la cabaña de bravo, dentro de ella, todo lo originario de Parladé es el encaste que se ha impuesto con absoluta rotundidad sobre todos los demás que llevamos vistos. Actualmente este encaste representará aproximadamente entre el 80 ó 90% del total de las reses que se lidian.

El sevillano D. Fernando Parladé compra en 1904 la mitad de la vacada de Eduardo Ibarra, la otra mitad recordemos que la adquirió el Conde de Santa Coloma. En los diez años que mantiene la ganadería, y a raiz de sus exitos en las plazas, Parladé va deshaciéndose de lotes que vende poco a poco, hasta que el último lote se lo transmite a Luis Gamero Cívico.  Sigue leyendo

VI.f).- Encaste Urcola

Toro de Alonso Moreno. Web de Las Ventas.

  El encaste toma nombre de D. Félix Urcola que compra varios lotes de reses a D. José Antonio Adalid en 1904 que provenían de la antigua ganadería vistahermoseña del “Barbero de Utrera”. Urcola cruza este ganado con un semental del Conde de la Corte (encaste Parladé) logrando unas reses de excelente resultado y una morfología bien definida, y creando por tanto el encaste. La ganadería pasó en 1928 a la familia Galache, siendo con Francisco Galache, junto con la ganadería de Alonso Moreno (que había adquirido reses de Galache a traves de Jesús Cobaleda), con la que estos toros adquieren su máximo esplendor. Galache también está muy ligado al encaste Vega Villar (patas blancas) pues llevó ambos tipos de ganado por separado.

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VI.e).- Encaste Albaserrada

Toro de Escolar.- Web de Las Ventas.

  El Conde de Santa Coloma del encaste anterior tenía un hermano, el Marqués de Albaserrada*, al que le vende una parte de sus reses en 1912, todas ellas de origen muy “saltillo”. Es por tanto este encaste, por decirlo de algún modo, una mezcla de “saltillo” y “santa coloma” con predominio claro de lo “saltillo”.

  Esta ganadería del marqués es la que con el tiempo, en 1965, ha ido a parar a Victorino Martín, que todavía hoy marca sus animales con la “A” coronada de Albaserrada.

  El toro “albaserrada” es muy similar al saltillo puro, en la cabeza avacada, en el hocico de rata, en las capas cárdenas y entrepeladas, aunque como es lógico se dan con más frecuencia que en el saltillo las capas negras o las cabezas más acarneradas, debido a su remoto antepasado “ibarreño”. Si que los modernos ganaderos, Victorino sobre todo, ha dotado de más peso a sus animales y de defensas más desarrolladas que lo que pudiera ser un saltillo tipo.

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VI.d).- Encaste Santa Coloma

Toro de Hdez. Pla.- Foto de Manon (manonfotoblog.blogspot.com)

          En el año 1884 D. Eduardo Ibarra adquiere la mitad de la ganadería de la viuda de Murube, en 1904 se la compra Fernando Parladé (origen de otro encaste que veremos) quien a su vez vende una parte a Manuel Fernández Peña, que es el que al poco tiempo se la transmite al Conde de Santa Coloma, en cuya ganadería nace el encaste. El Conde, pensando que lo procedente de Ibarra era demasiado suave lo cruza con Saltillo, comprando un lote importante de estas reses.  Es por tanto lo de Santa Coloma una fusión perfecta entre lo de Ibarra (murube) y lo de Saltillo.

El “santa coloma”  suele ser cárdeno, entrepelado o negro. La cabeza puede parecerse a la de Saltillo pero lo normal es que sea más ancha y chata aunque recuerde a aquella. Es un toro recogido, fino, ensillado, y armónico. Algo pequeño comparado con otros encastes. Las defensas son desiguales aunque predominan los bajos de agujas y no demasiado desarrolladas.

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VI.c).- Encaste Saltillo

Toro de Moreno de La Cova.- Foto de Salvador Gimenez.

 Encaste fundado en 1850 por el Marqués de Saltillo, que compró la ya famosa ganadería de José Picavea de Lesaca, que había sido originariamente de Salvador Varea que la constituyó con reses compradas directamente al Conde de Vistahermosa. El marqués fué afinando en la selección hasta dar con un toro muy característico. De tamaño medio, lo más típico es su cabeza estrecha y alargada (cariavacado) con ojos saltones y el hocico afilado, se les suele llamar “hocico de rata”, también es común la ausencia de papada en el cuello (degollados). Presenta encornaduras medianas, casi siempre dirigidas hacia adelante y hacia arriba (corniveletos). Tiene la piel bastante fina y en su gran mayoría en tonos cárdenos y negros.

  En la lidia son muy duros y dificiles de torear, sacan mucho agresividad y desarrollan sentido pronto, por lo que no suelen ser del gusto de las figuras, aunque cuando sale un “saltillo” de calidad quizá sea el toro que más transmite, por su fuerte temperamento y codicia.

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VI.b).- Encaste Contreras

Toro Cavador de la Ganaderia Mondoñedo de Colombia.

Encaste fundado a partir de una rama de Murube que adquirió Juan Contreras Murillo en 1907. La habilidad de este ganadero creó pronto este nuevo tipo de toro, más pequeño que el Murube medio, más recogido en todos los sentidos y con menos esqueleto, que anda un pelín escaso de trapío, y en el que además sus defensas no están muy desarrolladas. En cuanto a las capas, aunque predominan las negras, son mucho más variadas que las de los murubes, pues son muy frecuentes los colorados, castaños y tostados.

 Su comportamiento en la lidia destaca por su nobleza, y por venirse arriba según van pasando los tercios, pues puede resultar reservón en el caballo para desplegar toda su casta en la faena de muleta. Fué el encaste preferido por Belmonte.

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VI.a).- Encaste Murube-Urquijo

Toro de Flores Tassara (encaste Murube-Urquijo)

Es una de las primera lineas en surgir de la Casta Vistahermosa. La viuda de Murube, Dolores Monge, adquirió una de las cinco partes en que se dividio la vacada vistahermoseña, concretamente la que perteneció al “Barbero de Utrera”.

En 1917 el hijo de Dña Dolores, vende a Juan Manuel de Urquijo, y la ganadería permanecerá en esta familia hasta 1980. Cuatro años más tarde es adquirida de nuevo por José Murube, volviendo la ganadería a la familia que le dió nombre.

Se trata de un toro de gran volumen corporal, con cabeza grande, carifosco, con hocico chato y ancho. Predominan las encornaduras brochas o en corona, de desarrollo medio, de coloración blanquecina o negruzca. Son anchos y profundos de tórax, bien enmorrillados, la papada alcanza bastante desarrollo, son badanudos y de mucho hueso. La capa es generalmente negra y excepcionalmente puede darse alguna castaña o tostada.

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VI.- Casta Vistahermosa

 

Y llegamos por fin a la casta definitiva del toro de lidia, la que ha prevalecido y se ha extendido por casi la absoluta totalidad de las ganaderías de bravo españolas.

La Casta Vistahermosa, al igual que la Vazqueña y Cabrera, fué fundada en Utrera, en la segunda mitad del siglo XVIII, por el Conde de Vistahermosa, D. Pedro Luis de Ulloa, que adquirió casi toda su vacada a los hermanos Rivas, vecinos de Dos Hermanas. El conde y su hijo, se valieron de grandes conocedores del toro bravo para ir realizando una sistemática labor de selección.

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V.- Castas Extinguidas

Antes de entrar en la Casta Vistahermosa y sus multiples encastes y derivaciones, base de la cabaña brava de hoy en día, vamos a hacer un repaso de lo “perdido” y una recapitulación general.

El ganado de lidia se originó en España. Las ganaderías bravas españolas se remontan hasta el siglo XVI, cuando proveían de toros las fiestas en las que se celebraba algún evento religioso o monárquico; aunque las grandes ganaderías españolas de toros de lidia no se forman sino hasta bien entrado el siglo XVIII, con toros de las castas andaluza, castellana y navarra, principalmente. No hay ninguna diferencia en cuanto al origen entre el ganado bravo y el manso. Ambos descienden del Uro, o bovino primitivo. La diferencia está en los caracteres que se seleccionaron en esos grupos. En el caso del ganado manso se seleccionaron caracteres de importancia para la producción de productos de consumo humano. En el caso del ganado bravo, el principal carácter de selección fue la bravura del animal, se fueron apartando los más indóciles, agresivos y salvajes de las vacadas semidomésticas.

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IV.- Casta Navarra

Casta fundacional afincada en la región de la Ribera que incluye las comunidades autónomas de Navarra, La Rioja y Aragón. Al parecer el origen está en ganado del Pirineo navarro, posiblemente emparentado con lo de la Camarga francesa, que paulatinamente fueron bajando al valle en busca de mejor clima y pastos. La Casta Navarra es probablemente la más antigua de las castas fundacionales que todavía perviven, y además es la que se ha mantenido más independiente. Este ganado de la Ribera tuvo siempre fama de ser muy predispuesto a embestir, y ya se tiene constancia desde 1388, cuando el tudelano Juan Gris vendió un lote de toros para los festejos de Pamplona.

Aunque la casta, verdaderamente nace con el Marqués de Santacara, D. Joaquin Antonio de Beaumont Ezcurra, en 1690, que consigue formar una de las primeras ganaderías propiamente de bravo. A su muerte la ganadería se divide y pasa por distintas propiedades, siendo las más famosas en los siglos XVIII y XIX la de Zalduendo* y sobre todo la de D. Nazario Carriquiri*. A todos los toros navarros se les llegó a conocer por extensión con el nombre de los toritos de carriquiri, o simplemente carriquiris, y tuvieron un gran cartel durante todo el siglo XIX.

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III.- Casta Gallardo

Intimamente ligada a la Casta Cabrera, la Casta Gallardo es tenida por algunos como casta fundacional y por otros como un tronco dentro de Cabrera. Su fundador fué el sacerdote* de Rota, Marcelino Bernaldo de Quirós en el siglo XVIII. Este cura procedente de Navarra, se llevó consigo a Cadiz un importante número de reses de Casta Navarra que cruzó con vacas andaluzas. Esta vacada fué comprada por Francisco Gallardo que la trasladó al Puerto de Santa María e inició una gran labor de selección que fijó los caracteres de este encaste, muy parecidos a los de Cabrera, pues eliminó casi todo lo navarro.

A la muerte de Gallardo la ganadería fué vendida en varios lotes, principalmente a Miura y otro a Pedro Echeverrigaray que fué la que posteriormente dió lugar a la vacada de Pablo Romero en Sevilla. Todo lo que se quedó en Miura vino a confundirse y difuminarse en lo mayoritario, y además muy similar, de Cabrera. Por tanto, de esta Casta nos queda hoy únicamente lo de Pablo Romero.  Desde 1885 hasta 1997 la ganadería ha estado en poder de la familia Pablo Romero, pero ya desde que se hicieron con ella era un mosaico de sangres y encastes. Gallardo, Cabrera, Vazqueña, Jijona y Navarra son las castas que han contribuido en menor o mayor medida en el actual toro pablorromero.

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