Númenes en la dehesa

 Año 2013. Mañana ruda de diciembre en el Sur de España. Un “tulio”, castaño, retinto, con ojos de perdiz, trota por la pradera en dirección al Norte. Se ha escapado de la cerca, tiene cinco años y pesa 530 kilogramos y sus cuernos relucen astifinos zanjando la niebla hasta disiparla a su alrededor.

 

Lleva sangre Murube, quizá la mejor que ha dado este encaste, actualmente amoruchado y que ha quedado para correr detrás de los caballos de rejoneo, y de Pedrajas, la linea más fiera de ascendencia Parladé. Aligera el paso, el sol va rompiendo, aliviando la mañana.

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