Apuntes Dispersos sobre Democracia

“Los votos se deben pesar y no contar.”
Schiller

Podemos aspirar a un sistema político mejor que aquel que otorga el mismo valor a la opinión de “un Platón” que a la de un “cabeza rapada”, se pregunta López Tobajas.

“El golpe en el país magrebí evitó un mal seguro” declaró al periódico “El País” el entonces Ministro de Exteriores español Francisco Fernández Ordoñez. Con la palabra “el golpe” se refería a la toma del poder por parte del ejército argelino tras las elecciones generales de 1991. Por primera vez en su historia, en 1990, Argelia celebraba elecciones libres, municipales por más señas. El FIS (Frente Islámico de Salvación) que propugnaba la vuelta de Argelia a las raices del Islam, la aplicación directa del Corán y la cancelación de la democracia, obtuvo una clamorosa vistoria sobre el FLN (Frente Liberación Nacional), hasta entonces el partido único desde que protagonizara la lucha de independencia contra Francia, su ideología era la típica panarabista socialistoide de la época descolonizadora. Al año siguiente se convocan las Elecciones Legislativas, en la primera vuelta el FIS obtiene otra contundente victoria. Nunca habría segunda vuelta, el Ejercito suspende las elecciones, destituye al presidente y toma el poder. La comunidad internacional (gobiernos, prensa, etc) respira aliviada y queda retratada perfectamente en la frase de Fernandez Ordoñez, mientas Argelia entra en una sangría cívil con la aparición de grupos mucho más fanáticos que el FIS, como el GIA, que hacen de las matanzas indiscriminadas su principal forma de manifestación pública.

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Apuntes dispersos sobre Progreso

La superstición del progreso es el veneno que corroe nuestro tiempo“.- Simone Weil.

Henry D. Thoreau, en su ensayo “Una vida sin principios” narra el caso del teniente Herndorn, que enviado por el gobierno de EEUU en 1851 a explorar el Amazonas, según parece para extender el área de esclavitud, reportó el siguiente informe: ” Hace falta allí una población laboriosa y activa que conozca las comodidades de la vida y que tenga necesidades artificiales que le induzcan a extraer del país sus múltiples recursos”.

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Apuntes dispersos sobre Libertad

La “Fábula de los Trogloditas” nos es narrada por Montesquieu en sus “Cartas Persas”. En una ignota región de Arabia, Usbek el persa descubre al pueblo de los trogloditas. Eran feos y despiadados y no conocían la equidad ni la justicia. Gobernábales un monarca extranjero que al intentar corregir el carácter de su pueblo fue brutalmente asesinado. Una vez eliminada la monarquía, los trogloditas eligieron a una especie de gobierno aristocrático al que al poco degollaron. Tras esto, unánimemente determinan vivir en anarquía. “No obedecer a nadie y no cuidar cada uno más que de sus propios intereses sin preocuparse de los ajenos”. El caos y la inseguridad se adueñan de la tribu, los comportamientos son atroces, y tras dos brutales epidemias quedan terriblemente diezmados por no querer pagar a médicos forasteros, quedando solo una pareja de hombres buenos y sus familias, que vivían retirados de sus paisanos. Adelantándose a Darwin, Montesquieu nos cuenta como los hombres buenos, tuvieron hijos buenos, que a su vez engendraron nietos buenos y así en unas cuantas generaciones la vieja tribu de rufianes se había convertido en una tribu de hombres virtuosos.

En este estado de cosas, con la humanidad y la justicia guiando a los trogloditas, floreció un pueblo pleno de felicidad, de bienestar y de virtud. Tanto esplendor destacó fuera de sus fronteras, y pronto atrajo la codicia de enemigos exteriores, pero el pueblo Troglodita se defendió con gran coraje sosteniendo la causa común, todos estaban dispuestos a morir por defender su forma de vida. Sigue leyendo

Apuntes dispersos sobre Igualdad

Ayer, por casualidad, leí dos cosas que en principio nada tienen que ver, una, la primera, en mis lecturas de ocio, y otra, la segunda, buscando datos sobre una ley de absoluta actualidad. No sé el motivo, pero mi cerebro las relacionó en seguida, casi antes de que yo mismo cayera también en la cuenta.

En sus “Ensayos”, Montaigne refiere la siguiente conversación entre Pirro y Cineas, su sabio consejero.

“Cuando Pirro intentaba invadir Italia, Cineas, queriéndole hacer sentir la vanidad de su ambición, le dijo: <<¿Con qué fin, señor, emprendéis este gran propósito?>> <<Para hacerme dueño de Italia>> -respondió el soberano-. <<¿Y luego -siguió el consejero- cuando lo hayáis ganado?>> <<Conquistaré la Galia y España>> <<¿Y después?>> <<Después subyugaré el Africa; y por último, cuando haya conseguido dominar el mundo, descansaré y viviré contento y a mis anchas.>> <<Por Dios, señor -respondió Cineas al oír esto-, decidme: ¿Por que no realizais desde este instante vuestra intención? ¿Por que desde este momento mismo no tomais el camino del asilo a que aspiráis y evitáis así el trabajo y los riesgos que vuestras expediciones os proporcionarán?”

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