Apuntes Dispersos sobre Democracia

“Los votos se deben pesar y no contar.”
Schiller

Podemos aspirar a un sistema político mejor que aquel que otorga el mismo valor a la opinión de “un Platón” que a la de un “cabeza rapada”, se pregunta López Tobajas.

“El golpe en el país magrebí evitó un mal seguro” declaró al periódico “El País” el entonces Ministro de Exteriores español Francisco Fernández Ordoñez. Con la palabra “el golpe” se refería a la toma del poder por parte del ejército argelino tras las elecciones generales de 1991. Por primera vez en su historia, en 1990, Argelia celebraba elecciones libres, municipales por más señas. El FIS (Frente Islámico de Salvación) que propugnaba la vuelta de Argelia a las raices del Islam, la aplicación directa del Corán y la cancelación de la democracia, obtuvo una clamorosa vistoria sobre el FLN (Frente Liberación Nacional), hasta entonces el partido único desde que protagonizara la lucha de independencia contra Francia, su ideología era la típica panarabista socialistoide de la época descolonizadora. Al año siguiente se convocan las Elecciones Legislativas, en la primera vuelta el FIS obtiene otra contundente victoria. Nunca habría segunda vuelta, el Ejercito suspende las elecciones, destituye al presidente y toma el poder. La comunidad internacional (gobiernos, prensa, etc) respira aliviada y queda retratada perfectamente en la frase de Fernandez Ordoñez, mientas Argelia entra en una sangría cívil con la aparición de grupos mucho más fanáticos que el FIS, como el GIA, que hacen de las matanzas indiscriminadas su principal forma de manifestación pública.

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